Tu sentir es un manso y sereno suspiro
que te guarda el destino en tenaz soledad,
es en vano enfrentar ese terco camino,
que la bruma ha escondido en su oscuridad.
Te has aislado en silencio entre nubes de tiempo,
donde ansioso tu aliento recuerdos traerá,
jadeante el empeño al compás de tus sueños
entre el libre albedrío y el albur del azar.
Un rayo de sol de otoño al filtrarse en tu ventana, audaz y bruñido bronce, con furia en tu piel estalla.
Tus cabellos con él refulgen, enceguece cuando desgrana, en tu pubis de oro sus rayos que acarician tu filigrana,
Etéreo y sutil contorno que un poeta pintor soñaba, al escribir inspiradas letras con tristeza y ansia lloraba, recitando en cada verso la pasión que lo abrasaba.
Montado en fulgor de estrellas, sigiloso hasta ti llegaba y te pintaba en un alba de oro; con su musa alucinaba: “serás mi último pensamiento” ¡entre suspiros juramentaba!
Epílogo Al dejar éste mundo, el poeta que pintaba se llevó con él tu imagen y toda memoria alucinada
Sólo di una frase y luego le explicas con letras inmensas erguidas y enhiestas, que manan fluidas de donde las piensas, nunca se hincan, tampoco suplican.
Revisas la rima y ves si dulcifica, giros y abstracciones maquillas y peinas palabras que entiendan y tú sabes o sueñas ordenas tu métrica y la codificas.
Don Lope de Vega se inspira y enseña, que en la soleada Pavía el soneto implica, en lengua romance elegancia risueña…
…el saber popular no desprecia o desdeña atesora palabras profundas y ricas y en catorce versos un soneto pergeña.
«Poemario evanescente» Enrique Germán Martínez marino poeta
Se ha secado mi antiguo poemario; era fuente en que abrevaba poesía, no apasiona sin sus saltos y caídas hoy es cauce meandroso agonizando.
Escanear para escuchar poesía recitada por el autor
Como un río adormecido en la llanura que descansa en cada curva y remanso, son los poemas un collar de versos mansos que otrora hermosas rimas orlarían.
Pero aún no se ha secado en mi pluma mágica tinta que atesora en secreto bellas letras, versos, rimas y cuartetos tempestades de poesía y hermosura.
Es entonces que mi río alcanzaría el extremo de su vida en los mares disolviéndose en frías profundidades suave y manso el canto se evanecería.