“Soneto del adiós” por Enrique Germán Martínez marino poeta

SONETO DEL ADIÓS
Enrique Germán Martínez Marino poeta

Solo un triste y cruel soneto mereció la despedida,
apurada en una frase disparada en el momento,
ignorando con desgano cada coma y cada acento
sin belleza, sentimiento ni pasiones contenidas.

Nada menos que en el monte donde historia es poesía
ignoraron bellas letras por la garza y su pandilla
ataviada en blancas plumas y sus patas fino hilo,
pero a la hora de las letras ni a los gatos seducía

Con astucia, “todos justos” señalaron al culpable,
aún no saben que hizo mal, mas… ¡fue el poeta navegante!
que ignorado y dolorido ya se había ido antes.

Al llegar a Guipúzcoa sacudió bien las sandalias
las que echaron a volar sin el peso indeseable
del leonino proceder de dirigencia influenciable

“Tus triunfos son estrellas” por Enrique Germán Martínez marino poeta

Tus triunfos son estrellas

Enrique Germán Martínez marino poeta

Reflexionando las ideas de Raúl Imposti en el día del abogado 2020

Al principio todo fue el mar
desde la agitada superficie
hasta el oscuro azul profundo,
pero pronto supimos que este mundo
no es de quien valores sabe honrar,
o los toma como el centro del asunto.
Más temprano que tarde nos dijeron
que procurar honestamente ante Estrados
era sino y destino de los rectos,
singladuras que la bruma descubriendo
hizo derrota en el compás a cuatro vientos,
sabiendo que debajo de escarceos
arrecifes nos acechan… todo el tiempo.

Llegaron los fríos meses del invierno
Y tormentas se volvieron tempestades,
que llegaban desde las puertas del hades
a engullirte a ti con tus verdades.

Mas valores, son de muy noble madera,
no se arquea, ni se rompe ni se quiebra,
se endurece con el agua que la baña
y en peligro se optimiza su excelencia.
Y no olvides lo que enseña al marinero,
la mar desde el principio de los tiempos,
con su ejemplo y su sapiencia victorioso
tus virtudes flotarán en mar de leva.

Ya pasó la temporada de tormentas,
huracanes o ciclones ya no cuentan
Y tu proa sigue a rumbo airosa y recta.

En tu puente a tu orden sabia y diestra,
la respaldan tus galones con estrellas,
En noble lid las ganaste en controversias,
no son albur ni el resultado de una apuesta