Feliz Día de la Madre 2022 Enrique Germán Martínez Marino poeta
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Ya no tengo letras nóveles galantes, que a su vez sean bellas y grandiosas, ya no hay rimas en mis versos consonantes, en cuartetas memorables, melodiosas.
Hoy mi lira tonos altos y virtuosos no los logra con su cuerda más tirante, los poemas más antiguos y armoniosos, ya no arrancan tu emoción a cada instante.
Mi poemario en otros tiempos generoso en retórica poética abundante se volvió avaro, mezquino y ruinoso y en escacés perdió su verba rebosante.
Empero en algo me he vuelto exuberante aventajando al poeta de otro tiempo, te amo madre mucho más que te amé antes porque al pasar los años te he ido conociendo
Mercedes amiga de antaño Enrique Germán Martínez marino poeta
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Una amiga de antaño celebra hoy jubilosa su cumpleaños. No me pregunten cuánto “antaño” significa en el universo un “eón”: son miles de años. A esa edad yo comencé a jugar canicas y dejé la mamadera de las siete por su parte ella dejaba su chupete. Pero fue drama, Mer lloraba todo el día y no quería de regalo otro juguete. Enternecía como ternero en el destete. Son tantos años que ya somos como hermanos, nos queremos nos peleamos y hasta juntos hemos hechos poesías. Nos peleamos y después nos amigamos. Con cariño y un beso lo arreglamos un abrazo y perdonamos lo que sea, se haya ido de las manos. El marido de Mercedes es paciente, yo le aviso por si acaso suavemente que se tome un guaraná frio o caliente o si le gusta temperatura en ambiente. Porque a Mercedes voy a abrazar y dar un beso de cumpleaños muy prudente.
Buenos días, Ian. Que Jesús con amor sonría, a tan bella criatura, le otorgue todos los dones, que creó para natura. Que contemple su alma pura, sin culpa ni mancha alguna, y no haya de sufrir desdicha o mala fortuna. Que tenga salud de hierro y sea un niño feliz, atinado y sin yerros, sin raspón ni cicatriz. Sea fuerte como el roble, el tronco noble como la raíz de Luly y Alan la mejor semilla engendrada en nuestro país. Siempre presto para tu amor ruego para Ian Señor de rodillas, enciende el fuego a su alrededor sólo de bondad y generoso amor. Ahueca tus manos para Ian, Señor
Eres su dueño cuídalo por siempre, él te ama y te sonríe, es el fruto mejor De toda tu simiente.
Un recorte de cielo, una mágica tijera, del mar, una ola entera, dos baldes de arena, un mechón de cabello y limpia prístina la botella. Varios camiones de amor allanan las nuevas sendas. María lo hace todo, sin tener con qué hacerlo, si acaso faltara algo cargará el cielo con ello. María hace caminos, donde no hay siquiera senderos, también hace eternos puentes, donde no hay bote a la orilla de enfrente María ama los barcos y sueña todos mis sueños. Ella es mi hermana menor, también es mi amor salteño. Nunca dejes de soñar y de regalar con tu mano abierta tu magia, tu milagro, y de llenar de amor a cuántos te rodean.
UN CASAL QUE SE LAS TRAE Enrique Germán Martínez Marino poeta.
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Yo que me he pasao la vida En pulperías y no miento, No conozco otra historia De coraje y valientes De un casal que se atreviera a una prole inflacionaria Tres es cuarto de docena Y docena es regimiento.
No son gauchos de esta pampa, Son la tropa de Don Güemes que alguna historia tienen porque hay mucha algarabía Y festejos que no veía desde un veinte de febrero que en Lerma, valle y cerros, libertad se amanecía.
Pero es tan importante su motivo de alegría que han cortao una avenida y están bailando en la calzada Bisatere es china anciana pero Salta y se mueve y marca el ritmo a los presentes repitiendo que “once tiene hoy a los ochenta y nueve”… y dos docenas si Dios quiere, cuando cumplo ciento veinte.
EPILOGO Jor e Inu dos valientes al tercero se atrevieron una siesta se durmieron sin ninguna precaución y el pingo sin palenque ni una rienda que lo frene se escapó de su potrero y pastó sin precaución así fue que ley de Newton imprimió aceleración y cuando esto se produce se transforma en adicción.
Árboles desnudos Enrique Germán Martínez Marino poeta
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Escribo a los árboles que están siempre ahí, pero hoy los veo así viejos y solitarios sin hojas formando bosques de leños desnudos avergonzados y fríos. Bosques sin duendes que cuidan y pájaros tristes sin trinos, que no pian ni picotean al pie de enhiestas ramas en otros tiempos, ubérrimas en semillas. Las hojas caídas las escribo porque me han dicho sobre un largo otoño y un invierno frío de pájaros que emigran buscando colores, también flores y en sus sueños buscando amores como los que han vivido en otros tiempos felices y peregrinos.