Misteriosa sonrisa.

 

A. M.L.Z.

Dónde estaba esa sonrisa,
de tan bello rostro escondida,
y esa mirada serena
como el rescoldo, encendida?

Dónde brillaba ese sol
que mi cielo no conocía
y donde ocultaba la noche
celosamente un hermoso día?

Dónde comienza el amor
que al ocaso de la vida
ha de dar tanto calor
a mi juventud ya ida?

Dónde? quisiera saber,
dónde comienza y termina
el misterio sutil de belleza
Cautivante de tu sonrisa?

26 abril 2016

Al borde del abismo.

Cuando Aníbal Fernández era candidato a gobernador de la Pcia. de Buenos Aires.

Aníbal traficante de miserias
vende al conurbano con descuento.
CFK es corrupción hecha gobierno
explosiva y soberbia en sus histerias.

El Lanchero se acerca cabalgando
en un brioso caballo de madera
reluciente la pintura por afuera
en su vientre terroristas complotando.

Al sumiso no le importa cómo y cuándo
quedó en medio de esta infame montonera
en seis meses se lo llevan piloteando
una lancha de juguete y lo relevan.

Si ganara la elección, le estamos dando
la Nación a terroristas de tercera.
Pero van a la derrota sin dudarlo
porque el pueblo ya no quiere corruptela,

Epílogo

Han robado sin vergüenza hasta el hartazgo
y una celda a todos ellos los espera.

La verdadera historia del Mascarón de Proa de la Fragata Libertad.

20121110-fraliEl mascarón representa a la República en una figura femenina, coronada con el gorro frigio , antiquísimo símbolo de la libertad. Como toda tradición marina, abundante en mitos y presagios, el mascarón cumple la función de resguardar de los peligros a la nave vigilando siempre el horizonte.
El primer mascarón, que nunca fue instalado en la Fragata Libertad, había sido encargado a un conocido escultor, pero resultó que no tenía ninguna de las características clásicas de los mascarones y fundamentalmente que su rostro mirara al horizonte, tanto es así que cuando lo instalaron en la roda quedaba mirando al agua.
Fue entonces que el capitán Biggeri, pintor marinista, recomendó a la Marina a un joven escultor gallego, llamado Carlos García González. Este talló en madera de cedro paraguayo la espléndida figura que hoy corona la roda del Gran Velero. Su joven esposa había fallecido en ese tiempo por lo que el escultor una vez finalizada la obra e instalada en la proa, pidió permiso al entonces comandante, capitán de navío Enrique Germán Martínez para dedicárselo a su difunta esposa. El comandante le otorgó la correspondiente autorización el 9 de abril de 1964 y el escultor grabó en una de las volutas de mar rizado de la túnica: “A Niké” y a continuación una Cruz de Santiago, su lugar de nacimiento. En 1999 el canal de televisión ATC presentó un video sobre la Fragata Libertad titulado Viaje a la Libertad. Allí se entrevista al capitán de navío Enrique Germán Martínez (h) hijo del anteriormente nombrado, quien al igual que su padre estaba ejerciendo ese año el comando del buque escuela. 
También son entrevistados su padre, el capitán de navío retirado Martínez, comandante en 1964 y el escultor Carlos García González. Este último relata, con voz que trasunta profunda emoción, ciertos aspectos del diseño del mascarón, su obra cumbre. Muchas veces había soñado con hacer algo similar y el hecho de ser contratado para esta obra significó ver su deseo cumplido, ya que considera la Fragata Libertad “la catedral de los mares”. 
Por su parte así relataba en 1964, el capitán de navío Enrique Germán Martínez, el bautismo de mar del mascarón: Amaneció el 3 de abril de 1964 en el Océano Atlántico con viento suave del NNE que se fue afirmando en el ENE durante la mañana, de tal manera que a 14:15 horas, ordené el primer zafarrancho de maniobra de velas. Momento ansiado por todos. El pito marinero, evocación de una época de tradiciones que afortunadamente renacieron con la Libertad, sonó vibrante en el puente, en el Trinquete, Mayor y Mesana. Las consignas impartidas por el Jefe de Maniobra eran cumplidas minuciosamente. Gavieros y Juaneteros se columpiaban en el marchapié a 14.8 m., 20.8 m., 22.9 m., 35.9 m. y a 41.8 m. de altura sobre la cubierta, mientras el mar nos mecía suavemente escorados a estribor. Y comenzaron las maniobras con los rollos de brioles, brazas, chafaldetes, escotas y cabullería, que ordenadamente pasaban por calabacines, motones y cuadernales. Así se fueron cazando las gavias, velachos y sobremesanas, juanetes, perico y sus sobres; trinquete, seca, mayor y por último, los stays. A medida que las velas se henchían, la Fragata se erguía sobre las olas, llevada hacia lo alto y adelante por el viento que inflaba cada trozo de paño. Fue a 15:30 horas cuando el Capitán de Corbeta Dn. Eduardo Carreras, Jefe de Maniobra, con un rostro que trasuntaba felicidad y orgullo me dio parte: “Señor, el buque está navegando con 26 velas a 5.3 nudos”. A partir de ese momento, cada uno de los que participaron o presenciaron la maniobra fue un poco dueño de la Libertad. 
La Libertad había tenido su bautismo de mar y de velas en 1961, durante sus pruebas de mar. Pero este año de 1964, a más de su equipaje de marinos novatos en el paño, tenía a bordo una pasajera nueva, de trascendencia. Alguien que a la Fragata acompañaría por siempre “anticipándose a su rumbo y liberando de peligros las aguas que surcaría su proa. Con la mirada en el horizonte nos prometería un futuro de enhorabuenas y nos auguraría una feliz arribada a puerto al término de una singladura profesionalmente provechosa”. Me he referido con estas palabras al “Mascarón de proa”. El “Mascarón de proa”, eterno compañero del velero, recibió su bautismo de espuma de mar cuando navegábamos con todo el paño el 4 de abril de 1964, con un viento firme pero poco mar, cuyas olas no llegaron a su figura. Pero el 6 de abril, al arreciar el viento, las olas comenzaron a crecer y el mar a arbolarse, y la Libertad hendió la roda en el mar, una y otra vez y varias más. Al primer proazo todos miramos hacia el bauprés pensando en la dama que asoma bajo la delfinera. El mascarón se acababa de bautizar con agua del Atlántico Sur y como todo bautismo implica un nombre, éste fue “La Gallega”. ¿Quién la llamó así primero? Nadie se presentó a reclamar su derecho, pero nuestro mascarón de proa se llama “La Gallega”. ¿De dónde salió el nombre. Eso sí lo sabemos todos los que navegábamos en la Libertad en ese momento. Su escultor, don Carlos García González, oriundo de Galicia (Santiago de Compostela) tomó como modelo a su esposa, cuyo rostro lleva en consecuencia, fallecida mientras el autor realizaba su obra.\r\nY este Comandante del primer viaje de “La Gallega” en 1964 (1) autorizó al escultor a grabar en las volutas de su falda y para siempre: “De Carlos a Niké 1964” y a continuación la Cruz de Santiago.  Al calmarse el viento y serenarse el mar, la cebadera fue recorrida por los marinos que querían saludar a “La Gallega”, que se había rendido a Neptuno, dios de los mares. Júbilo y asombro brotó de los corazones. Más reluciente, majestuosa y linda que nunca. Quienes la vimos nacer e hicimos posible el bautismo trazando el rumbo propicio, la mirábamos entonces con legítimo orgullo y sincera admiración.
Para recuerdo del escultor, en una ceremonia previa a la zarpada se le entregó un escudo del buque, orlado con una cinta argentina, en la que se lee: “Yo, Carlos García González, hice tu mascarón.
la vicky
La dama que nos custodia en alta mar.
(1) Capitán de Navío Enrique Germán Martínez, mi padre.

Diálogo con una amiga en la Web.

Y mis poesías inspiran cosas asi…

Podré llegar a mostrarte la puerta,
pero tú decides si la abres o la cierras.
Podré enseñarte a prende
r el fuego de tu hoguera,
pero tú decides si esa llama
quieres encenderla.
Podré decirte palabras
más fuertes o más bellas,
pero tú eres quien decides
que hacer con ellas.
Podré animarte a que
abras tu conciencia,
pero tú decides
como vivir tu vida en esta Tierra.
A. de T.
MI RESPUESTA:
Abriría la puerta
y pasaria adentro,
con leños que ofertas
encenderia mil fuegos,
mis palabras, la hoguera,
escucharía en silencio.
Con frases eternas
y meditando acentos,
soñaríamos juntos
en dormir las conciencias,
pero en otra vida
y bajo otros cielos.

Serás sonrisas.

P6260074

a capital flower.

 

mi amiga,  Alejandra Sotelo Faderland. E.G.M.

Hoy va a salir un sol
más grande que todos los días
 y va a secar las lágrimas
que ayer te entristecían.
Llegará a un rincón del alma
donde nacen las sonrisas,
para hacer que a tus labios
regresen alegres risas.
Y todo tu rostro cante
con verdadera armonía,
lo que hay en tu corazón

 que cualquiera envidiaría;
porque es puro y sincero

como la luz que al mediodía,

en la cresta de una ola
 estalla en gotas muy finas.

Y cada una es un arco iris
que no empieza ni termina,

porque brilla en la superficie
hasta alcanzar alguna orilla.
Donde habrá de agradar a Dios
 y a sus ángeles de rodillas,

que cantan a la belleza
que el nuevo sol ilumina,
que secará tus lágrimas

y por siempre serás sonrisa.

2015.

P6260074

Oda épica al Gran Almirante Don Guillermo Brown.

l capital blue

a  Oda épica al Gran Almirante don Guillermo Brown, ha sido aprobada por el Consejo Académico, por aclamación,                                    para uso didáctivo en distintas instituciones.

daguerropito brwon on board

Un marino irlandés en el Plata,
entre ráfagas de emancipación,
al ideario naciente de mayo
con intrépido amor abrazó.

Arraigado en pródiga tierra,
su alma por siempre enraizó,
mas la tregua fugaz de su vida
despertó al tronar del cañón.

A su mando la Escuadra patriota,
en urgentes vigilias se armó,
artillando las naves en puerto
que un babel de lenguas pobló.

Marinos de todos los vientos,
comandantes por digna ocasión
pedestales de gloria escalaron
defendiendo el novel pabellón.

Bouchard, de Kay, Parker y Seaver,
Spiro, Seguí y Drummond,
y otros más el honor la Escuadra
sostuvieron ante un poder superior

Espora y Rosales, dos bravos
criollos que esta tierra forjó,
el Gran Almirante admiraba
espadas que a sí mismo igualó.

El gaucho de pampas inmensas
su espíritu al mar sometió,
se afirmó en oscilantes cubiertas
Y su pecho al coraje entregó.

En el Plata un tronar de cañones
un catorce de mayo estalló
Y en tres días, cubierto de gloria
al futuro una Armada legó.

San Martín genial estratega
de la América un Libertador
otorgó a la brava Escuadra
un blasón que en el Norte brilló.

En la popa de nobles navíos
que la Patria naciente empeñó,
Brown valía por toda una flota
qua a oponentes más fuertes batió

Su firmeza en la épica gesta
que al Pacífico naves llevó,
fue mensaje en lejano escenario
del ideario que en Mayo nació

descarga (1)

A esta tierra, aun frágil promesa
un Imperio la amenazó.
Su montaña flotante de velas,
desafiaba libertad y honor.

Vivando tres veces la Patria
y disparando el tiro de honor,
atacó con su fuego rasante
Y juramento de heroico valor.

A la vista del pueblo, que ansioso
recelaba el poder invasor,
con sus velas henchidas al viento
apuntando hacia nuestra Nación.

Brown sereno y genial en batalla
a sus hombres palabra exigió,
que un altivo bajel de la Patria
jamás rendirá el pabellón.

Irse a pique fue noble consigna
que en las aguas del Plata vibró,
y en las ánimas de sus cañones
rugiendo entre salvas tronó.

Andanadas de pólvora y fuego
encendidas por la gracia de Dios
puso en fuga al soberbio oponente
que cazó escotas con popa al valor.

En Quilmes miserias y glorias
se funden bajo un pedestal.
donde ascienden valientes espadas
sólo: Espora, Rosales y Brown.

Finney gaviero en la Escuadra
dejó escrita, atroz su verdad,
Brown no era tan sólo un hombre
¡Preparen su alma al pelear!

Costa Brava sangriento y furioso
fue castigo al corsario oriental,
Garibaldi tiñe el río de rojo
al huir Brown lo perdonará.

Cien batallas libró el Almirante
y de inciertos destinos libró
a la patria naciente Argentina
que latía en su gran corazón.

El postrer homenaje del héroe
a Carlos María de Alvear,
Fue llorar comandando el navío
en que sus glorias dormían en paz.

Cuando su alma dio rumbo a la gloria
era el práctico un Ángel de Dios,
todo un pueblo lloró su partida
murió un padre de nuestra Nación.

¡Gloria eterna al Gran Almirante!
Irlandés de devoto fervor,
San Patricio en furiosas batallas
con su fe victoriosa invocó.


Una Armada heredó sus virtudes,

en la historia su ejemplo esculpió,
y sembró en corazones valientes
su tesoro valiente de eterno blasón.

Hoy reposa en su Patria afectiva
Y un pueblo afirmó su verdad,
Con palabras que rezan al Cielo:
“Brigadier Argentino es Brown”.

007

guillermo brown anciano

Enrique Germán Martínez (h)
Ctealte. ( R) V. G.M.
Octubre de 2016.

Ilustraciones: Retrato del  Almirante de la época de la Independencia. Estampa de  de Don Guillermo Brown a bordo, muy vendidas durante la Guerra con el Brasil. Daguerrotipo del Almirante y su esposa (y apoderada legal) Eliza Chitty con motivo de su aniversario de bodas, 1844, primer daguerrotipo argentino que se conserva. Detalle del mismo donde se aprecia en su uniforme de gala huellas del combate y recién desembarcado. Daguerrotipo del Alte. Brown con uniforme de gala durante la presidencia de Justo José de Urquiza.

 

Sus mares inmensos.

a capital flower.  mi querida hermanita menor, María de los Ángeles.

Traída entre alas
por ángeles buenos,
que entonan sus salmos
e himnos al cielo,
sería hermana menor
y sintieron los celos.
inscribieron su nombre
cual si fuera de ellos,

Siempre fue poesía
a los ojos paternos,
el poeta que escribe
deja un verso sin texto
en letras sin tinta
para nunca leerlo.
Las lágrimas cristalinas
escriben mudos silencios.

Hoy sus manos la llevan
a destinos diversos,
que no tienen nombre
o que nunca existieron.
Allí es donde llegan
En viajes eternos,
sus amados navíos
que encerró en un recuerdo.

Ha enfrentado bravía
mares crespos e inmensos,
si no había un camino
trazaría un sendero,
el mar sería ilusiones
y sólo barcos veleros,
que naveguen pasiones
con quimeras al viento.

Si naciera de nuevo
dos cosas diré al cielo:
ser su hermano de cierto
¡pero a su cuidado tan tierno!
y que tenga un poeta,
el natural privilegio
de escribir las tres poesías,
sin enviar una al cielo

2016

surrealistas379

El húngaro, el vitreaux y yo.

20151224_185016

Debido a los numerosos comentarios recibidos acerca de mi foto de perfil contra este vitral, les cuento la historia, donde se dan la mano un húngaro y su leyenda, mi tío y el vitral…

Ese vitreaux está en el bar confitería Soraya -Av. Ca bildo 739, entre Olleros y Federico Lacroze.

Hasta el año 1979 era un comercio con una casa al fondo; el vitreax separaba el patio de la casa de lo que era el local comercial.

El fondo de comercio era la “Zapatería Scarzella”, propiedad nada menos que de mi tío abuelo y padrino, -Domingo Scarzella- él trabajaba en su comercio y vivía al fondo con la familia.

En 1963 yo tenía 12 años, e ingrese al Liceo Naval Almirante Brown. Como mis padres vivían en Mar del Plata, le pidieron a mi padrino (tío de mi padre) que me bancara los fines de semana que “mingo” (un divino), ¡accedió encantado!

Por eso es que durante un año todos los fines de semana viví en esa casa/zapatería, hoy bar Soraya. y el vitreaux que separaba el comercio de la casa era como una frontera hermosa entre la vida y los sueños. Entre la comida sabrosa de Tita, su mujer, y las madrugadas de regreso al liceo con frío, sueño, y por qué no, mas disciplina de la que hoy aceptaría.

Era además una frontera venerada porque se contaba la historia de un artesano húngaro que llegó con un poco de ropa y una moneda inservible, y decían que era el que manejaba el Cadillac rojo que todas las mañanas se dirigía a una vidriería de Barracas.

El pelotazo que no fue, gracias al hado del cristal no rompió el vidrio pero dicen que lo clientes en el local se alborotaron muchísimo.

Desde hace un año vivo a una cuadra y media de ese bar y es mi segundo living.

“Mingo, donde quiera que estés espero que te acompañe la buena racha de tu vida comercial y te hayas hecho amigo de varias manzanas a la redonda, igual que en el barrio de Belgrano. Gracias por haber sido un padrino cariñoso y generoso y no me jodas más con el vitreaux, porque nunca le pegue un pelotazo como me buchoneó tu hijo.

Gracias por todos los pares de zapatos que me regalaste, y los que te usé de los que guardabas en el sótano. Ya te lo habrá botoneado esos rubios grandotes con alas de plumas. Pero ¿Te dijeron que después que los usaba el empleado -ese viejito- que tenías los restauraba a nuevo? en todo caso hablalo con él.
Pero ¿perdoname, si?
¿Te acordás que contento te ponías cuando salíamos juntos y yo iba con uniforme?
Tenía doce años….
Te quiero muchísimo.”

Tu ahijado Enrique.

 

El gaviero, entre la tradición y el honor.

p macha azul

ara Rubén Gerez, un gaviero toda su vida, en el día que hace 49 años la Fragata ARA Libertad obtenía el más alto galardón de toda su historia: la Gran Medalla.

60684_10203728642909514_5225537660395333890_n

Gavia:

“Es la cuadra que se encuentra a la mitad del palo, bajo las velas trinquetes y sobre las mayores. Son las principales velas de un buque de aparejo cruzado por ser las de uso más frecuente, las mejor ubicadas y de tamaño más apropiado para recibir frentes de tormenta y transmitir el impulso al casco de la embarcación”.

gavieros-uno-2
Gaviero:

“Marinero a cuyo cuidado está la gavia y el registrar cuanto se pueda ver desde ella”.

Tal fue la importancia del marino bajo cuyo cuidado estaban las gavias, el corazón velero del buque, que con el paso del tiempo se denominó Gaviero a todo marino que laborea en lo alto de la arboladura.
El término “gaviero” no existe en el diccionario de sinónimos ni el de antónimos. No se puede encontrar “gaviero” en el glosario de términos gauchescos y criollos, menos aún en el glosario de lunfardo y giros de Argentina, ni tampoco fue posible hallar el término “gaviero” en el glosario de jergas y modismos.
Hay un único y genuino motivo. Gaviero es un término acuñado en el corazón de los marinos, que requerían de los más experimentados marineros de la altura, cuando el rugido del mar y la intensidad del viento hacían crujir el navío en la tempestad.
Allí sólo algunos hombres eran capaces de trepar para desafiar el viento y encauzarlo en el paño, aferrar las escotas, tomar los rizos, tensar los brioles y aminorar el peligro de desarbolar o de naufragar.

Era entonces cuando el experimentado, joven y ágil gaviero era convocado y mirado con respeto por sus pares, que al abrigo de la cubierta elevaban sus más fervientes intenciones para que el gaviero fuera hábil y eficaz en su peligrosa labor.
Hoy, hace ya mucho tiempo que se dejaron de ver en el mar los grandes veleros pero no todos han desaparecido. Algunos países mantienen aún estos bellos barcos en actividad y la República Argentina emplea uno de los mayores veleros que siguen surcando los mares como buque escuela para los cadetes que aspiran convertirse en oficiales de la Armada: la Fragata ARA Libertad.
Esto es así porque la navegación a vela siempre fue un arte y hacen falta muchos años de mar para comprender y conocer los elementos de la naturaleza que allí se conjugan. Por medio de una prolongada travesía en este tipo de barco, con reminiscencias artesanales, el cadete y marinero se integran a la vida en el mar desarrollando entre otras, una de sus más tradicionales actividades, la de ser gavieros.
En nuestra Fragata Libertad, el Instituto Storni, entidad dedicada a difundir y promover los Intereses Marítimos Argentinos y a divulgar la fecunda vida y obra del Almirante Dn. Segundo STORNI, quien bregó incansablemente por crear una conciencia marítima en nuestro país, dona anualmente un trofeo al Gaviero más destacado.
Hoy, la expresión clásica de la actividad náutico-deportiva es el gaviero. Un marino que trabaja en lo alto de la arboladura y representa en cada una de sus faenas muchos siglos de historia y tradición marinera, que permitieron en su tiempo la comunicación, el descubrimiento y el comercio, en una época en la que solamente las velas enlazaban culturas y continentes.
Por eso la ARMADA ARGENTINA a través de su Buque Escuela, quiere mantener viva la tradición de esa tarea ruda y noble, que es forja de marinos de carácter, conscientes de la historia de la cual proceden y del fecundo horizonte hacia el cual navegan.
El gaviero es, en definitiva, el hombre que convive con el viento y el riesgo, formando parte de un equipo humano que debe trabajar en perfecta coordinación y armonía, e integrarse a la jarcia para darle eficiencia, vida y movimiento. Es el que sube a la arboladura con el entusiasmo del celo por su trabajo, consciente de que esa tarea es la que sus conciudadanos requieren hoy de él.
El gaviero sabe respetar la fuerza de los elementos y la desafía con habilidad, profesionalismo y coraje, encauzando el viento en cada paño al servicio de la navegación del buque. Está concentrado en su tarea pero está atento a la labor de sus compañeros compitiendo -no con ellos- sino consigo mismo para crecer en su realización personal y templar su carácter, ya que en el agotamiento solo recibirá como compensación la soledad de la altura y el rigor de los elementos.
El gaviero, por medio de una estricta disciplina personal se transforma en un ejemplo de intrepidez madura cuando desarrolla sus tareas en la jarcia y de humildad, consideración y cortesía cuando regresa al abrigo de la cubierta.
El gaviero hace un culto de la obediencia, el decoro y la claridad de proceder.
El gaviero con sus virtudes marineras ha conquistado la confianza y admiración de sus camaradas y superiores y la conserva perseverando en su vocación de servicio porque ha llegado muy alto en el plano de la realización personal, la pericia y el dominio de su habilidad física y la disciplina de su espíritu.

gavieros-3

Estas pautas de conducta, si bien han sido inspiradas específicamente para una de las actividades marineras de un gran velero, también constituyen una orientación válida y un objetivo permanente en la formación de los marinos argentinos, herederos de la gloriosa tradición iniciada por el Almirante Brown.