«Faro Quequén cien años» por Enrique Germán Martínez Marino poeta

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Faro Quequén cien años

Enrique Germán Martínez, Marino Poeta

Imagen representativa del poema

No teme el marino a noche oscura
aunque no brillen luna ni luceros,
un destello intermitente el derrotero
avala una serena singladura.

Donde el “Río Barrancoso” en su andadura
se disuelve en el mar temible y fiero,
férreo puente hizo vínculo sincero
a Necochea y Quequén progreso augura.

En este edén de riqueza y hermosura,
Faro Quequén cien años yérguese altanero
parpadeando al control de su farero,

para que lumbre no le falte, asegura.
Faro anciano seas eterno y tu figura
solitaria noble símbolo señero.

Nota: En la lengua de los habitantes de lugar, Quequén significaba «Río Barrancoso».

«Porota, dama galante» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Porota, dama galante
Enrique Germán Martínez
Marino Poeta

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Quisiera tornar hacia atrás en las horas
a albas radiosas promesas de ayer,
hoy sólo memorias, rescoldos y escorias
de días felices que no han de volver.

Porota tedesca no sólo heredaste
pasión por recetas, pasteles y aun más,
tus antepasados dejaron sembrado
el don de corcheas que supiste honrar.

Un piano de cola volando las notas
subían al cielo al Señor a agradar
con suave caricia de manos de nácar
marfíreo teclado para ejecutar.

Reunidos en torno a ese fuego sagrado
ancestral ceremonia para celebrar,
cumpleaños y logros, de ayer alegrías,
que el tiempo nos guarda para recordar.

Sencilla, elegante eras dama galante
en tu cuello lucías del fondo del mar,
un puñado de perlas que al ver enhebradas
quisiste del mundo ese solo collar.

Quisiera no hubiese, aciagos los días
que en injusta partida la muerte ganó
y se cobró con tu hija, tesoro invaluable
en sus garras triunfales con rapiña hurtó.

Como colofón quien hoy narra tu vida
Vera in Memoriam para perdurar,
es el comandante que en blanco atavío
en legendaria planchada te invitó a embarcar.

Hoy se dice poeta que del mar ha llegado
trayendo sus versos de agua con sal,
inspirados a impulso de velas al viento
que que bien conociste en la Libertad.

Familia no olvides la dulce Porota,
fulgurante lucero eterna a brillar
atenta por siempre de noche y de día
cuidando familias de los Gardenal.

«Tu palabra mi silencio» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Tu palabra mi silencio
Enrique Germán Martínez
Marino poeta

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Me gusta la ronca sirena
de los navíos tomando puerto,
también el silbido agudo
de los trenes que van huyendo,

y el rugir de los aviones
prestos a enfrentar los vientos,
todos ellos al entorno
enmudecen por un momento.

Pero cuando regreso de mis ausencias
y me recibes con un te quiero,
entro a un espacio sin tiempo
y me pierdo absorto en el universo.

Eres dueña de mis letras
que dejaron muda mi poesía,
como Bécquer en silencio hincado
de rodillas te veneraría.

«Dos por el precio de uno» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Dos por el precio de uno

Enrique Germán Martínez

A Jorge y Jorge (JR)

en su cumple 2024

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No cortaron los accesos de autopistas

ni bailaron en la calle los salteños

no cantaron melodiosos viejos sueños,

ni impidieron el acceso a San Lorenzo.

La Balcarce despejada y en silencio

en todo su recorrido hasta el centro

un quiosco no hay abierto en la Belgrano

a piedra y lodo la San Martín hoy ha cerrado

con un detalle que nos ha desconcertado,

toda fachada está cubierta en media sombra

de techo a piso los colores Argentinos.

Aunque después de haber investigado

son los colores del club Gimnasia y Tiro

que nació con el blanco y celeste de la Patria.

porque Salta es un jirón de nuestra historia

que a Güemes el caudillo que gestó

nuestra libertad y nuestra gloria.

Ya se escucha ovacionar en el estadio

a medida que nos vamos acercando

Jorge y Jorge algarabía es la consigna

en las gradas cuyo eco llena el valle de jolgorio.

«La niña» por Enrique Germán Martínez marino poeta

La Niña
Enrique Germán Martínez
Marino poeta

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Tan bella era la niña
murmuraban las viejas del pueblo
que no era de veras niña,
para espanto de sus abuelas.
Hablaban de mariposas
o un Ángel que envió el cielo
yo creo en cosas más serias
ni en ángeles ni mariposas
creo que bellas son las rosas rojas
O las orquídeas de terciopelo.
No hay belleza en el corazón
Sólo hay venas y arterias.
La hermosura de la niña
crecía continuamente
Y el poeta entrado en años
la quiso retratar inmediatamente
Cuando intentó su primera rima
se enamoró perdidamente
Porqué he de sufrir a mis años
algo en que nunca yo creería?
Susurraba a la dama hermosa
Que fue niña y tenia enfrente
Y ya no pudo escribir versos
Todas sus letras a ella aludían,
le juró su amor eterno.
Y e prometió por siempre la amaría.
y que en su corazón florecería
como terciopelo rutilante orquídea.
Entonces lloró amargamente
el infeliz poeta por lo que decía
Por su manifiesta hipocresía
Y entre sollozos
Pidió perdón a la gente
He vivido en una gran mentira.

«Un regazo de amor para Delfina» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Un regazo de amor para Delfina
Enrique Germán Martínez
Marino poeta

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Al fin llegó Delfina
en medio del invierno,
los árboles desnudos,
la nieve impía cayendo,

En el hogar un leño,
en flama crepita ardiendo,
en su corazón atesora,
felicidades que van fluyendo

Sus padres son regazo
de futuros que no sabemos,
hasta que dé sus primeros pasos
y sea feliz en cielos nuevos.

Cuando crezcas y estos días
sean memorias sin tiempos,
las voces se hayan apagado
corazones guarden viejos recuerdos…

…y encuentres estos versos
en un cajón del escritorio viejo
escucharás al Marino Poeta
con un QR letanía en versos

No es que yo sea un anciano
es que pasó el día y la tarde
y los luceros brillan de nuevo
reinarán en el ocaso, que está más cerca que lejos.

«Noble flor la de Anahí» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Noble flor la de Anahí
Enrique Germán Martínez
Marino poeta

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Hoy escribo a mi árbol
que quizás esté aun allí,
toda su corta vida
discurrió en mi jardín.
Ni un metro a ningún lado,
irá vagando por ahí,
fue mi sombra y mi amigo
aunque mudo y sin oír.
Lo planté una primavera
en la casa que erigí
en la esquina una avenida
que era toda para mí,
no nacida o transitada,
para siempre será así.
Era un ceibo de la orilla
el Paraná lo bautizó
con su agua coloreada
del Bermejo creo yo.
A los teros no importaba
este vecino que ocupó
la mitad de su heredad
veinteñal más sin razón.
Reinó en tibia primavera
Y en verano nunca vi
Orgulloso en su follaje
Tan umbrío en su vestir,
Otro dueño enseñorea
Hoy la casa y el jardín
la esquina solitaria
que era mía y la vendí
Solo espero que lo ame
Tanto como prometí
Ceibo noble y colorado
Noble flor la de Anahí.

«Rescate en isla Borbón o las cinco puertas del Averno» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Rescate en isla Borbón ó Las cinco puertas del Averno
Enrique Germán Martínez marino poeta

A mi compañero y amigo Guillermo O. Iglesias héroe de guerra

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Cinco puertas del averno
se abrieron de par en par,
sus demonios en tropel
preparaban su maldad.
Asomaba en todas ellas
Thatcher: otro satanás!
gesto osco en su tailleur
sólo por disimular,
entendía de elecciones
no de sangre a derramar
La lejana operación
de rescate en ultramar
era al aire una moneda
infatigable al girar.
Dos libélulas inermes
(H233 y H234)
Se aprestaban a volar
Barro, iglesias y Beltrán
junto a tres valientes más,
se agigantan frente al riesgo,
no se han de amedrentar.
Lotería todo el vuelo
y en bidones algo más,
cual tesoro se cuidaban,
de una gota derramar.
Tenebrosa la misión
a Gran Malvina regresar
por pilotos olvidados
sin aviones, rescatar.
Borbón, era operación
una fija: fracasar!
derribados o caídos,
es lo mismo,
que más da!
El combustible
en los tanques
apenas para llegar
y debían con peligro
en pleno vuelo repostar.
Si evitaban una tea
en noche oscura iluminar,
o el rugir de las turbinas
se escuchaba al llegar,
si el combustible era apto
y no debían alertar,
la aeroflota del imperio
Y en Borbón mucho rezar,
éstas cinco puertas eran
el destino a no dudar,
que aguardaba a los héroes
si algo había de fallar.
Superando desafíos
Si lograban despegar
todo el show se repetía
hasta llegar al palomar
Cinco puertas del infierno
abiertas de par en par
deseando que algo fallara
en complejo trajinar.
Con el peso excedido
Y con dudas sin dilucidar
se lanzaron a la gloria
O a morir en ancho mar.
eludiendo los radares
bajo el lóbulo volar

peinando crestas espumosas
era vértigo brutal.
Todo en contra, en lotería
Se lanzaron hacia el mar
Cinco puertas del averno
Se volvieron a cerrar.
Fracasadas no pudieron
ni un cristiano atrapar.
Dos libélulas inermes
Orgullosas al honrar
Su misión habían cumplido
al pies secos alcanzar.
Entre vivas los esperan
en plataforma un capitán
militares y civiles
que los vivan sin cesar

Epilogo
Demoró cuarenta años
la Armada en dilucidar
Si los condecoraba
o los dejaba olvidar.
En sus pechos con orgullo
la medalla hoy brilla más
que un sol por todo el tiempo
que la hubieron de esperar,
hoy son épica en la historia
de la Aviación Naval

«Lama Sabactani» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Lama sabactani (*)
Enrique Germán Martínez
Marino poeta

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Al verte agonizante en tu pasión
mas me pesan remordientes mis pecados,
mucho me duelen tus espinas y tus clavos,
en el madero de amor y redención.

En este instante de piedad y devoción
no quisiera hoy fisgar en mi pasado,
mas me animan tus promesas del reinado
que no es este mundo sino en otra dimensión.

En la última cena instituiste
Un homenaje en tu conmemoración
Beban mi sangre sereno les dijiste
Y coman mi carne si quieren su salvación

Tu última palabra has pronunciado
con tristeza en tu doliente aflicción,
mas Eli velaba siempre a tu lado
tu sufrimiento fuera por la salvación.

Dos mil años de historia te agradecen
has reemplazado la dureza del Talión
por una doctrina de amor que trasciende
Y florece entre espinas del perdón.

Recordaremos el sermón de la montaña
Donde se enlazan la esperanza y la ilusión
Son las más bellas palabras que dijiste
Bienaventuranza que nos llego al corazón.

(Las últimas palabras pronunciadas por Jesús
en la cruz fueron: Eli, Eli, lama sabactani
Que significa: Dios mío Dios mío,
Porque me has abandonado)

«Tu y el Olimpo» por Enrique Germán Martínez marino poeta

«Tu y el Olimpo»

Enrique Germán Martínez marino poeta

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Inspiración de mi vida
flor orlada de mis poesías.
Si en el Olimpo fueras diosa
otra sería la mitología.

No te esculpirían en oscuro bronce
ni en una pieza de mármol fría,
ni la mano de un anciano orfebre
en madera dura te tallaría.

En cambio Hefestos en una colada
de oro fino te fraguaría,
dicen los oráculos que el dios Neptuno
a tu belleza sucumbiría.

Te secuestraría para desposarte
y a Anfitrite rechazaría.
Entre las olas con mis tritones
en breve lucha te rescataría.

Te llevaría al monte Parnaso
que solo accedes por tu poesía.
Y vivirías con el poeta
que hoy solo te mira y suspira.