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Con ojos tristes, vacíos, como las brumas del tiempo,
el alma despiezada en irreparables fragmentos,
por caminos recorridos, cansados y polvorientos,
fueron años peregrinando. Dije, ¿años o eran bisiestos?
¿Dónde está tu familia, ausente todo este tiempo?
No imaginaste el epílogo, tu mundo roto y disperso,
tu familia imploraba por niños propios y ajenos
¿cuánto hace que tu foto es el altar de tus muertos?
Inmigrante peregrino, tu viaje fue un desconsuelo
en todos tus remansos te expulsaron y al poco tiempo
no pierdas las esperanzas tu viaje podrá ser largo y el camino polvoriento
pero algún día hallarás una generosa mano abierta
y un corazón abierto siempre bien dispuesto.
Quisiera tornar hacia atrás en las horas
Mecerme en las olas lejanas del mar,
vivir al cobijo de velas al viento,
soñar horizontes y nunca arribar.
Quisiera escribir mi postrera poesía
en letras inmensas que nadie leerá,
cobijar en mi poema en el seno profundo,
helado y umbrío del fondo del mar.
Quisiera en las orlas de nívea espuma
que adornan las crestas en tiara reinal,
enjugar mi memoria cual blanca gaviota
y en brisas de olvido echarla a volar.
Quisiera mi alma en límpidos cielos
subiera a lo alto hacia un sol que al brillar
no tiene ocasos, solo albas radiosas
y días sagrados para celebrar.
Quisiera olvidar los tiempos de guerra
en que volaba el acero al impulso del mal
recordar a los héroes, feroces valientes
que su vida ofrendaron a la gloria en su altar.
Quisiera apagar las imágenes rancias
que atacan las noches en mi descansar
Los he combatido con todas mis ansias
con los elfos aliados diestros para guerrear.
Quisiera que el cielo perdone el pecado
en mi pecho clavado como hiriente puñal
Y mi herida sangrante como el Nazareno
purgando la culpa mas sin resucitar.
No teme el marino a noche oscura aunque no brillen luna ni luceros, un destello intermitente el derrotero avala una serena singladura.
Donde el “Río Barrancoso” en su andadura se disuelve en el mar temible y fiero, férreo puente hizo vínculo sincero a Necochea y Quequén progreso augura.
En este edén de riqueza y hermosura, Faro Quequén cien años yérguese altanero parpadeando al control de su farero,
para que lumbre no le falte, asegura. Faro anciano seas eterno y tu figura solitaria noble símbolo señero.
Nota: En la lengua de los habitantes de lugar, Quequén significaba «Río Barrancoso».
Porota, dama galante Enrique Germán Martínez Marino Poeta
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Quisiera tornar hacia atrás en las horas a albas radiosas promesas de ayer, hoy sólo memorias, rescoldos y escorias de días felices que no han de volver.
Porota tedesca no sólo heredaste pasión por recetas, pasteles y aun más, tus antepasados dejaron sembrado el don de corcheas que supiste honrar.
Un piano de cola volando las notas subían al cielo al Señor a agradar con suave caricia de manos de nácar marfíreo teclado para ejecutar.
Reunidos en torno a ese fuego sagrado ancestral ceremonia para celebrar, cumpleaños y logros, de ayer alegrías, que el tiempo nos guarda para recordar.
Sencilla, elegante eras dama galante en tu cuello lucías del fondo del mar, un puñado de perlas que al ver enhebradas quisiste del mundo ese solo collar.
Quisiera no hubiese, aciagos los días que en injusta partida la muerte ganó y se cobró con tu hija, tesoro invaluable en sus garras triunfales con rapiña hurtó.
Como colofón quien hoy narra tu vida Vera in Memoriam para perdurar, es el comandante que en blanco atavío en legendaria planchada te invitó a embarcar.
Hoy se dice poeta que del mar ha llegado trayendo sus versos de agua con sal, inspirados a impulso de velas al viento que que bien conociste en la Libertad.
Familia no olvides la dulce Porota, fulgurante lucero eterna a brillar atenta por siempre de noche y de día cuidando familias de los Gardenal.
Tan bella era la niña murmuraban las viejas del pueblo que no era de veras niña, para espanto de sus abuelas. Hablaban de mariposas o un Ángel que envió el cielo yo creo en cosas más serias ni en ángeles ni mariposas creo que bellas son las rosas rojas O las orquídeas de terciopelo. No hay belleza en el corazón Sólo hay venas y arterias. La hermosura de la niña crecía continuamente Y el poeta entrado en años la quiso retratar inmediatamente Cuando intentó su primera rima se enamoró perdidamente Porqué he de sufrir a mis años algo en que nunca yo creería? Susurraba a la dama hermosa Que fue niña y tenia enfrente Y ya no pudo escribir versos Todas sus letras a ella aludían, le juró su amor eterno. Y e prometió por siempre la amaría. y que en su corazón florecería como terciopelo rutilante orquídea. Entonces lloró amargamente el infeliz poeta por lo que decía Por su manifiesta hipocresía Y entre sollozos Pidió perdón a la gente He vivido en una gran mentira.
Noble flor la de Anahí Enrique Germán Martínez Marino poeta
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Hoy escribo a mi árbol que quizás esté aun allí, toda su corta vida discurrió en mi jardín. Ni un metro a ningún lado, irá vagando por ahí, fue mi sombra y mi amigo aunque mudo y sin oír. Lo planté una primavera en la casa que erigí en la esquina una avenida que era toda para mí, no nacida o transitada, para siempre será así. Era un ceibo de la orilla el Paraná lo bautizó con su agua coloreada del Bermejo creo yo. A los teros no importaba este vecino que ocupó la mitad de su heredad veinteñal más sin razón. Reinó en tibia primavera Y en verano nunca vi Orgulloso en su follaje Tan umbrío en su vestir, Otro dueño enseñorea Hoy la casa y el jardín la esquina solitaria que era mía y la vendí Solo espero que lo ame Tanto como prometí Ceibo noble y colorado Noble flor la de Anahí.
Rescate en isla Borbón ó Las cinco puertas del Averno Enrique Germán Martínez marino poeta
A mi compañero y amigo Guillermo O. Iglesias héroe de guerra
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Cinco puertas del averno se abrieron de par en par, sus demonios en tropel preparaban su maldad. Asomaba en todas ellas Thatcher: otro satanás! gesto osco en su tailleur sólo por disimular, entendía de elecciones no de sangre a derramar La lejana operación de rescate en ultramar era al aire una moneda infatigable al girar. Dos libélulas inermes (H233 y H234) Se aprestaban a volar Barro, iglesias y Beltrán junto a tres valientes más, se agigantan frente al riesgo, no se han de amedrentar. Lotería todo el vuelo y en bidones algo más, cual tesoro se cuidaban, de una gota derramar. Tenebrosa la misión a Gran Malvina regresar por pilotos olvidados sin aviones, rescatar. Borbón, era operación una fija: fracasar! derribados o caídos, es lo mismo, que más da! El combustible en los tanques apenas para llegar y debían con peligro en pleno vuelo repostar. Si evitaban una tea en noche oscura iluminar, o el rugir de las turbinas se escuchaba al llegar, si el combustible era apto y no debían alertar, la aeroflota del imperio Y en Borbón mucho rezar, éstas cinco puertas eran el destino a no dudar, que aguardaba a los héroes si algo había de fallar. Superando desafíos Si lograban despegar todo el show se repetía hasta llegar al palomar Cinco puertas del infierno abiertas de par en par deseando que algo fallara en complejo trajinar. Con el peso excedido Y con dudas sin dilucidar se lanzaron a la gloria O a morir en ancho mar. eludiendo los radares bajo el lóbulo volar
peinando crestas espumosas era vértigo brutal. Todo en contra, en lotería Se lanzaron hacia el mar Cinco puertas del averno Se volvieron a cerrar. Fracasadas no pudieron ni un cristiano atrapar. Dos libélulas inermes Orgullosas al honrar Su misión habían cumplido al pies secos alcanzar. Entre vivas los esperan en plataforma un capitán militares y civiles que los vivan sin cesar
Epilogo Demoró cuarenta años la Armada en dilucidar Si los condecoraba o los dejaba olvidar. En sus pechos con orgullo la medalla hoy brilla más que un sol por todo el tiempo que la hubieron de esperar, hoy son épica en la historia de la Aviación Naval