Un importante tema ecológico Al más grande de los seres vivos: el Planeta Tierra Por Enrique Germán Martínez marino poeta
Al mostrar su lomo oscuro entre el oleaje con pontificia parsimonia que estremece, tan ingenua e inocente ella enternece sin soñar que va su muerte al abordaje.
Arponeros que a distancia la retienen son tan crueles mas no suman el coraje de mostrarle ante sus ojos sin ambages la condena traicionera en que guarnecen.
De mil maneras castigamos el planeta que absorto y moribundo aun pretende que el humano responsable comprometa
…un criterio renovable que sustente, generoso y solidario las especies. ¡No hacerlo nos deshonra y envilece!
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«Cúter Luisito».
«Este es mi primer dibujo, mi primer cuadro.»
Construido en la Isla de los Estados con los restos del naufragio de la Goleta Espora. En este barco Luis Piedra Buena salvó a toda su tripulación , llevándola de la Isla de los Estados a Punta Arenas.
Una breve mención de las naves cuyos nombres destacan en la historia naval Argentina
Oda Épica “Ser Navío”
CAPITULO 1 “Arbolado con señorío”
Yo soy el navío, arbolado con señorío soy fragata con prestancia, el viento es mi circunstancia y el timón, mi voluntad. Las velas son mi albedrío, distancias el desafío, los horizontes son mi utopía, las olas, mi gran verdad. La mar es el pilar que a los bajeles nomina, con salobre espuma divina, virgen y bautismal. Allí, marítimo y celestial impuso nombres inmensos, qué el mundo hubo de admirar y aun lloran los vientos, por llevarlos a naufragar, desarbolados en rudo encuentro, en sus cabillas el alma aferraron y la mar los recibió en silencio en su profundo seno azulado y duermen aun sus sueños. El mandato es entonces honrar, doblemente los que triunfaron contra el fuego de baterías, y el azote del mar crispado.
Sus arboladuras enhiestas, coronadas de velámenes no cayeron de rodillas ante el ibérico león en los mares, por siglos en pie de guerra y luchando con denuedo, los navíos y sus hombres el impiadoso mar vencieron.
Yo soy un navío. humilde en su señorío, mas noble para nombrarlos, reseñando sus proezas, recitando en desagravio, por tanto olvido de hombres a maderos y blancos paños, a quien nadie agradeció por su heroísmo en sus aquellos años.
Yo soy el albedrío, Fragata por heredad, mi nombre es promesa y mandato de libertad, de Nuestro Señor que reina, Sustantivo divino, al que muchos hombres rezan, para ahuyentar pasados impíos. Recibí de temprano antaño, épicos versos y rimas, himnos a damas veleras, que el recuerdo apenas si cuida, pero el futuro cela y espera que despierte su historia dormida.
CAPITULO 2 “Irse a pique han jurado”
Tantos bosques añosos, llegaron a ser navío, cuánto bronce y acero rugieron pólvora y gritos, mucha madera y clavos, con tesón, arte y estilo, parían barcos veleros, en el mar honraban su rito recibiendo artera metralla, escupiendo fuego y castigo.
25 de mayo era insignia, de Azopardo en la escuadrilla, que enfrentó al invasor, del Paraná a sus orillas, en San Nicolás de Los Arroyos con suerte muy esquiva. La gloriosa fragata negra, en cueros habían vestido para ocultar las heridas, que en Canal del Infierno hizo con feroz ensañamiento, ochenta impactos precisos de batería impiadosa, que Brown y San Patricio acallaron con la tropa
tras el niño con su pífano.
La Veinticinco de Brown con sus pendones clavados, en sus palos volando a tope “irse a pique han jurado” a su Almirante en un grito “antes de rendir el Paño del que fueron dignos hijos.
Fragata “La Argentina” con el intrépido Bouchard al mando, el pabellón honró en confines, que aún lo recuerdan flameando y regresó de las antípodas, “temido corso”: circunnavegando!
CAPITULO 3 “Añosos bosques hundidos”
Allí donde braman los vientos, el mar anida en las cofas, el alcázar no es refugio, la nave hiende su proa, sobrevivieron en el Espora infortunados navegantes, sin sus naves ni sus artes, que en tributo al mar cedieron. En bitácoras memoriosas, naufragios que aun se lloran son añosos bosques hundidos hasta que fue el turno de la Espora, en una resaca artera quedó inmóvil su proa, sobre un lecho pétreo durmió con pena sus glorias, en isla de densas nieblas lejana, helada y traidora. No estaban solos los marinos, estaban con Luis Piedrabuena navegante de épica vida, conocedor del arte que engendra con un hacha y con astillas un barco que al viento vuela.
Ilustración Enrique Germán Martínez Marino Poeta
salvador de tantas vidas, por sus hombres se desvela. Por sus hombres desvelado “Tomó del Espora una costilla” y el “Luisito” un hermoso barco construyeron con sus manos. Desafiaron el Le Maire y navegaron muchos años, en el noble Cutter que fuera legendaria Espora de antaño. Bergantín “La Argentina efímero servicio brindado formó oficiales de guerra, hombres de mar osados. La Sarmiento a su tiempo cumplió cabal su misión mostró la Argentina al mundo cual promesa de gran Nación formando al tiempo oficiales con la hidalguía del Alte. Brown
Llegaron así los tiempos En que el viento apago el soplido Las escotas ya no tensaban los puños de blanco lino Arboladuras no enseñoreaban El orgullo de ser navío Y chimeneas expulsaban Crepitantes chispas y ruidos Aferraron así por siempre las coronas de bello estilo y las naves se arrodillaron perdiendo su porte altivo
CAPITULO 4
“Los Barcos son solidarios”
En parajes desconocidos helados y milenarios, virginales de hollar humano y de quillas que hienden tajos, en la fina piel de los mares, Agraviado por atrevido intento de alcanzar el confín negado, traicionero crispó su puño, en su cuerpo de frágil pájaro lo engulló en un trago frío un borbollón subió resoplando. Sentados en el hielo viendo absortos el espanto Nordenskjiold y sus hombres, ¡estaban abandonados! Perdido el Antartic, solos sin esperanza, Sobreviviendo cada día honrando vidas que no entregaban, sin soñar en sus pesadillas que la Argentina, en las circunstancias a solicitud del gobierno sueco dispuso la Uruguay se alistara. Porque son solidarios los bajeles con los caídos en desgracia y algunos hombres fieles a valores que los destacan. Dos años sobrevivieron Ignorando si los buscaban sabiendo en el fondo de su alma que barcos y navegantes ambos son solidarios con el caído en desgracia. Recalo Uruguay muy remozada entre algarabías en el Antártico pero ningún casco los esperaba. En su tumba profunda helada Ya era un cristal facetado Que eterno conservaría Así como lo había tallado
CAPITULO 5
“Grandeza en paz el destino”
Soy antiguo navío. Mi bauprés señala el camino, una dama nos resguarda de inesperados peligros, es República coronada, su libertad es conquista con criolla sangre derramada, el frigio emblema que ostenta erguida Y mandato es conservarla así nos fuera en ello la vida
El aparejo que nos impulsa, velamen puro y prístino, del mismo hilo que otrora unió el reino castizo. Nos desliza hacia nueva alba a la Patria y a sus hijos, grandeza en paz es el destino paciente que nos aguarda.
Serena. El paño henchido, habremos de recalar, hermanados y unidos por derroteros de honra, bajo que un cielo que nos ha ungido.