«Un ángel en mi alcoba» Enrique Germán Martínez Marino poeta A M. M.
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Un soneto en despedida escribía, al ver mi vida que a su aire deslizaba, hacia inequívoco final que aguardaba en colofón de padeceres que sufría.
Resignado, esperanzas ya no había, comencé a regalar cuanto guardaba pero en mi alma lo que yo más lamentaba, eran los libros que la luz ya no verían.
Un buen día que ya nunca olvidaría, para asistirme y ayudarme comenzaba en ambo azul, profesional y dedicada, desorientada entre pintura y poesía.
Pero al lento trascurrir de cada día a pasos de gigante avanzaba aprendía todo cuanto le enseñaba Y en ratos libres escribía poesía.
Atando cabos concluí que algo había, Inexplicable pero no me amedrentaba ella poseía un “no se qué” de angelada que no notabas si muy bien no conocías
Finalmente aunque parezca utopía un día dijo el porqué conmigo estaba, ella debía de los males que aquejaba sanarme pronto y recuperar mi alegría.
Pero sincera fue ella en lo que quería Y no en todo lo que a mi me interesaba quería yo saber quien a ella la enviaba Y que interés había en mí o mi poesía
Así cumpliendo con todo cuanto debía tres libros en dos años publicaba mis dolencias cada síntoma atenuaban Y encaminado a sanarme parecía.
Epílogo
Hoy el misterio sigue en muda lozanía Ella es hermética o muy disciplinada Pero un día yo sabré si ella es hada, Sanadora o un buen ángel que me cuida.
Esta poesía se la dedico a los hijos de José César Arca para que sepan quién es su padre.
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José Arca fue a la guerra con valor sin vacilar, regresaba de la Francia por su propia voluntad, donde seguía el curso para Super Standard. Generoso y patriota eligió ir a pelear piloteando un A4, su vida a ofrendar. En la acción no hubo igual era ejemplo a imitar, su coraje y osadía legendarios por demás. Cuando al Ardent bombardeó confusión pudo sembrar en la Fuerza Invasora de Graciosa Majestad. Comandantes no ocultaban su disgusto al preguntar: Why this Argie fly on us? call the harriers shoot him down.
I will give a juicy prize man who put him all aside. Un Sea harrier en la cola se instaló a velocidad disparando con cañones tercamente a derribar pero agota municiones y regresa al palomar. El final de este relato es conocido por demás Arca heroico rompe un brazo intentando dominar sin hidráulico un timón que el inglés pudo averiar. Ya en Puerto Argentino se eyecta sin dudar en combate había perdido del tren triciclo una mitad. Patria mía nunca olvides estos héroes de verdad que en la guerra dieron todo Y no esperaban nada más.
Rosas y Paloma Enrique Germán Martínez Marino poeta
para Julio y su difunta esposa Paloma
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Paloma apacible noble y cariñosa amada esposa, imposible olvidar, las tardes radiosas y noches serenas fiel compañera en quien cobijar. Eras dulce y amable virtud inefable, eras única gema en corona reinal. No imagino mi vida sin Paloma, mi sino, mi alma gemela a quien supe yo amar. Con niños jugabas y les dedicabas tus horas mejores felices sin par, ellos te escuchaban en sacro silencio y no imaginaban mayor felicidad. Tu entorno era fresco cual flores silvestres aroma agreste hacías soñar. Hoy son rosas rojas llorando tu ausencia la rosa es esencia que va a perdurar. Peleabas la vida cuando un horizonte lejano y brumoso querías alcanzar. Dama en pie de guerra amazona amada, valkiria montada en corcel sin domar. Te has ido por siempre no cabe en mi mente tamaño despojo del Señor voluntad. Será el 9 de marzo cada año en mi vida si el cielo ese día me permite gozar, una fecha a tu honra porque fuiste la viga, y no sufriste fatiga enhiesta u horizontal. Un día grandioso aunque sea lejano Y yo un anciano te iré a buscar y serás ”ad eternum” radiante lucero estandarte de gloria y mi victoria final.
Capítulo 1 Manuel Carlos Giavedoni Porque te fuiste? Si me preparaba yo para un viaje así… Y no estaba triste. Que maestros y poetas no mueren? Solo se ausentan? Es cierto eternamente persisten, mientras sus letras y sus enseñanzas al paso de los siglos, resisten. Manuel, porque te fuiste? Sesenta años de amistad, privilegio que no existe y no pudimos disfrutarnos uno al otro. Nos llevó la vida alcanzar nuestras estrellas que fueron efímeras, pero envidiables y bellas. Valió a pena. Viste?
Capitulo 2
Quisiera volver hacia atrás en las horas a tiempos felices de nuestra niñez, correr por el parque allá en Don Germán Con Claudio María, se ha ido, también. Hablar con mi hermano que tanto he llorado que inesperado muy joven se fue. Yo solo he quedado a dar testimonio de fieles amigos De tierna niñez.
Epilogo También yo me iré Antes o después. Aguárdenme aun tengo poesías que hacer. Termino y les mando un WhatsApp a los tres. Ya nos veremos en breve otra vez. Ah, guárdenme un D’Artagnan que me falte leer.
Memorias sin tiempos Por Marino Poeta Enrique Germán Martínez
A todos los militares presos del odio y la venganza
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Mis párpados se abren en albas soñados los ojos cansados absortos en nada. Barrotes no impiden en cada mañana que sueños regresen a otra cruzada de patrios sentires mi vida entregada a la gloria y servicio de victoria robada. Era la libertad que a la lid convocaba no olviden la historia en mitades sesgada la llevo en mi alma bendita y sagrada. Barrotes eternos mi cuerpo encerraban, contra hierros y yerros mi testimonio se alzaba. Testigos falaces mi espalda azotaban, encerraron mi cuerpo y no lograron nada. Ni heridas sangrantes ni contritas palabras, Hoy más creo que nunca defendimos la Patria del Satán extranjero con su rojo sudario hoz y martillo en la esquina cruzadas.
Epílogo Corone la Patria Con gloria laureada las testas que infiernos en mazmorras pagaban. Su inocencia es historia En memoria sesgada
De Sirenas y canguros Enrique Germán Martínez Marino poeta
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Me encantan los canguros, más que cualquier animal son simpáticos, se asustan y van a gran velocidad. Su cría o marsupio llevan en bolsa marsupial donde nadie le hará daño ni lo podrá alcanzar.
Un canguro ver de cerca es difícil porque huirá, tímidos y desconfiados de quien puede ser rival. Si le cierran el camino y lo obligan a enfrentar pobre de su contrincante, es boxeador excepcional.
Por su parte las sirenas no son del mundo real provienen de inframundo y son un mito ancestral. Se dice que a los marinos los atraen con su cantar y los hacen sus esclavos en sus islas en el mar.
Nunca vi una sirena ni la voy a ir a buscar, no les tengo ningún miedo y no me van a engañar. Por si acaso no me acerco si oigo cantos en la mar porque el “canto de sirenas” siempre es fraude y es mendaz
Sirenas y canguros nunca juntos los verás fuera de estas reflexiones en que los quise juntar para mostrar que poesía es fantasía y mucho más, Es belleza en las letras hasta tu alma emocionar.
Qué somos en el cosmos? Enrique Germán Martínez Marino poeta
Dedicada a mi amiga de la juventud Mercedes Mosqueda
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Qué somos en el cosmos? Unas pocas moléculas de agua, otras tantas de carbono, una muestra aleatoria de las sales del entorno rejuntadas y es todo Si nos dejan empero nos diremos semejantes a ese Dios, con un detalle, que inquietante, nos superan fuimos hechos con lodo en el comienzo! Donde están el alma Inmortal así creada Y el todopoderoso? Donde, los ángeles que cantan en los celestiales coros? y las almas que han merecido el gozo de La Luz que ilumina el universo. Si en el alba soy creyente mi fe en el día se resiente y al ocaso se disuelve. Se llenan mis noches de satanes del Averno Mas con el día regresan mis certezas y mis sueños. Entonces devoto le rezo a los misteriosos agujeros negros, a constelaciones luminarias a estrellas milenarios y por si acaso a los cuásares ya muertos. También al Todopoderoso que es el Señor de todos ellos. Regresan entonces mis certezas Y confianza en los eternos Mis moléculas se abroquelan en torno a mis soñados sueños. Los días son entonces felices santos y buenos hasta que reine oscuro el ocaso y comiencen a llegar otra vez los humos y el tizne del Averno.
El hada de mis sueños quiso darme mi castillo y tropecé al borde de un precipicio, sin saber que solo esto era el principio saltar trampas si estaban en mi lecho. Cuantas flores en el suelo y en el cielo miraba desde allá muy a lo lejos, pero magia es la que tengo para hacer de un pantano un cielo y de mares un desierto. De mi choza, haré el castillo que todos desearán tener donde espejos me mostrarán mi reflejo reluciente y bella como diosa con destellos. Que en un reino álgido brillará por sus ancestros, en el castillo que heredó para el destierro del valor de sus seres más añejos. Esta reina de castillo, choza o reino brillará para salir del averno que los reyes sin piedad han cautivado con la magia del Dios de los destierros.