«Soneto exculpatorio» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Soneto exculpatorio

Enrique Germán Martínez marino poeta

Escanear para escuchar recitado por el autor

Tengo un amigo querido Uruguayo
almirante y cual pocos de gran señorío,
honorable sincero lo alabo y glorío
quisiera imitarlo y aun ser su tocayo.

Fue su cumplaños y mi floja memoria
no me dio aviso y pecado cometo,
haber recordado le haria un soneto
en palabras de afecto y no exculpatorias.

Ahora es tiempo de hincar la rodilla
lo haré cuanto antes, no hay escapatoria
aunque esté del Plata en la otra orilla

Es un caballero de virtudes notorias
sabrá perdonar y no habrá una rencilla
mas nunca olvides algo así en tu historia.

«Tus rosas»por Enrique Germán Martínez marino poeta

escanear para escuchar recitado por el autor

Los pétalos guardan perfume y rocío
el color reafirma verdad en lo que digo,
textura es suave como tú eres conmigo
en las rosas hoy late un deseo escondido.

Las cosas que siento sincero las digo
en versos y rimas, poemas que escribo,
y sí me conoces y has estado conmigo
cuanto diga en miradas jamás contradigo.

No esperes sermones yo sólo bendigo.
en pocas palabras y luego prosigo,
y has de saber que belleza persigo
en silencios que mi corazon es testigo.

«Tesoro en arcón olvidado»por Enrique Germán Martínez marino poeta

escanear para escuchar recitado por el autor

A los abuelos en su día

Abuelos, es dulce regalo
a plazos te entrega la vida,
es tu tiempo de privilegiado
si al pasado nostálgico miras.

Son enlace con tiempos ya idos
testimonio de cuánto ha pasado,
son testigos de aquello vivido,
Y tesoro en arcón olvidado

Hasta donde tu premio ha llegado
es el día que no desearías
en que tu alma habrá atesorado
las memorias por quienes suspiras

Son tiempos de amor en pasado
de su próximo viaje no olvidan
se irán sin llevar equipaje
ruega a Dios demorar su partida.

«Rafa, mi dueño» por Enrique Germán Martínez marino poeta

escanear para escuchar recitado por el autor

Rafa querido mi gran compañero
eras socio y amigo honorable y sincero
en tu lecho dejaste tu manta y tu hueso
en la medalla tu nombre grabado en acero.

Tu legado es mi ejemplo en virtudes sin yerro
que el humano ignora o desprecia altanero
estarás en mis albas vigilando mis sueños
guardaré tu sonrisa eterna en recuerdos.

Seguirás caminando con tu orgullo de perro
tu correa a mi alma aferrada te llevo
y al soltarte en las plazas los árboles viejos
al verme dirán: ¿no era Rafa su dueño?