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Fui marino durante 40 años y Consultor de RRHH. Algún día me alcanzará un horizonte inimaginado. Lo esperaré en el centro de mis poesías.
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Hay que animarse y luego permitirse ser uno mismo, por uno mismo. Alcanzar las alturas, por uno mismo. Lograr reconocimiento por uno mismo. Demostrar que los títulos y los blasones son parte de la propia historia, pero que el brillo es interior … por uno mismo. Contralmirante, marino, caballero, Veterano de Malvinas, padre, esposo, camarada, amigo. Siendo «uno mismo» capturó con su (Corbeta ARA) «Parker» y condujo a puerto 4 pesqueros infractores (cuando la presa era una) o saltó de la oceanografía a la guerra anti-submarina y a las velas de la «Libertad», con el mar siempre presente. Pero parece que la vida en todos tiene una finalidad escondida y aplica a algo que se descubre y que se nutre por todo lo vivido. Así fue que siendo «uno mismo», decidió ser … POETA. Ese talento estuvo guardado una vida y en esa vida tuvieron que suceder cosas que lo hicieran reventar en versos, en prosa, en imágenes y en música. Gran ejemplo de permitirse SER UNO MISMO, POR UNO MISMO. Abrazo, mi querido Amigo, poeta.
MI RESPUESTA:
Estimado Sr. querido Amigo, le confieso que hasta hace una hora no había visto su comentario con referencia a la trayectoria de mi vida, que usted tuvo la virtud de recordar con precisión y espero no pecar de soberbio, hasta diría con cierto orgullo, pese a que yo soy “otro”.
Dicen que los poetas lloran. Será que sólo soy un llorón? o me lo dicen porque alcancé algún grado mínimo de habilidad literaria y de sensibilidad. Cualquiera sea la respuesta señor y querido amigo, usted sí que me hizo llorar anoche y quién nos entiende, lo más increíble es que se lo agradezco tanto, que decir «desde el fondo del corazón o ďel alma» no significaría nada, debería inventar un “se lo agradezco desde cada partícula de mi ser, capaz sublimarse con los sentimientos ajenos y vivirlos como propios.”
Otra vez, querido Amigo y Señor tuvo la memoria e inteligencia para juntar y recordar cada partecita de mi vida, cosas que me han hecho tan feliz que de sólo pensar que todos las han olvidado, hasta yo quise olvidarlas.
Pero llegó usted agudo y bueno y las puso cariñosamente en orden para hacerme ver mi vida y sentirla como nunca pude: ¡toda al mismo tiempo! lo que dicen que fui, lo que creo que soy y lo que pudiera ser, Dios mediante
Pero todo esto, dicho además de una manera magistralmente poética y meditadamente abstracta, como para que lo entienda quienquiera que sea.
Muchas gracias por pensar en mi y por tomarse el tiempo para decir todas estas cosas que tienen para mi un profundo sentido.
Enrique Germán Martínez marino poeta


Un triste balcón y ningún pudor
Enrique Germán Martínez marino poeta



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A. M.L.Z.
Dónde estaba esa sonrisa,
de tan bello rostro escondida,
y esa mirada serena
como el rescoldo, encendida?
Dónde brillaba ese sol
que mi cielo no conocía
y donde ocultaba la noche
celosamente un hermoso día?
Dónde comienza el amor
que al ocaso de la vida
ha de dar tanto calor
a mi juventud ya ida?
¿Dónde? quisiera saber,
¿dónde comienza y termina
el misterio sutil de belleza
cautivante de tu sonrisa?
26 abril 2016
Aníbal traficante de miserias
vende al conurbano con descuento.
CFK es corrupción hecha gobierno
explosiva y soberbia en sus histerias.
El Lanchero se acerca cabalgando
en un brioso caballo de madera
reluciente la pintura por afuera
en su vientre terroristas complotando.
Al sumiso no le importa cómo y cuándo
quedó en medio de esta infame montonera
en seis meses se lo llevan piloteando
una lancha de juguete y lo relevan.
Si ganara la elección, le estamos dando
la Nación a terroristas de tercera.
Pero van a la derrota sin dudarlo
porque el pueblo ya no quiere corruptela.
Han robado sin vergüenza hasta el hartazgo
y una celda a todos ellos los espera.
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Este articulo es en homenaje a mi padre (capitán de navío Enrique Germán Martínez) quien lo hizo instalar durante su comando y realizó el primer viaje de la Libertad con mascarón.
En 1963 cuando instalaron el mascarón de Perlotti, el comandante capitán de fragata Horacio Ferrari recomendó enfáticamente quitarlo y no utilizarlo ya que no cumplía ninguna de las normas estéticas. Por este motivo el comandante Ferrari navegó sin mascarón.
Al regresar del viaje le entregó el comando a mi padre Enrique Germán Martínez capitán de fragata. Mi padre una de las primeras cosas que hizo, por recomendación del pintor marinista Emilio Biggeri, fue firmar el contrato con Carlos García González, quién talló finalmente el mascarón actual y con quien entabló una amistad duradera. Cuando lo instaló en la proa del buque, Carlos García González le pidió permiso a mi padre para inscribir en el borde de la falda de la República una inscripción relativa a su lugar de nacimiento y a su señora esposa que se llamaba Victoria y le decían cariñosamente Niké (diosa de la victoria en la mitología griega) . Mi padre autorizó la dedicatoria y en el mascarón quedó grabada la leyenda a Niké. Mi padre recordaba haberle oído decir que era un escultor pobre y que nunca la había podido llevar de viaje. Pero que ahora su obra viajaría por todo el mundo por muchos años. Contaba mi padre que el personal de la dotación del buque cuando se enteró que el mascarón estaba dedicado a la esposa del escultor de origen Gallego la bautizó inmediatamente “la gallega” sobrenombre que aún resuena en los oídos de los marinos.
Cuando yo era el capitán de corbeta y jefe de cubierta de la Fragata Libertad y nos aprontábamos para el viaje el año 1989, lo primero que hice fue pedir un trabajo al Arsenal qué consistía en desarmar totalmente el mascarón , llevarlo al taller de carpintería reemplazar las partes de madera que estaban en mal estado, reemplazar todos los tornillos, tuercas y fijaciones por piezas de bronce, reemplazar sectores de chapa que estaban en mal estado debajo del mascarón y dejarlo en perfectas condiciones para no correr el albur de perderlo en un temporal. No podía soportar la pesadilla de que un día se pudiera decir “el padre puso el mascarón, y el hijo lo perdió en el mar”.
Otra cosa que vale la pena destacar entre las memorias de mi padre y tengo la copia del documento es que cuando el escultor terminó su obra mi padre le otorgó en una ceremonia un diploma con un escudo de La Fragata Libertad y una leyenda que decía “yo Carlos García González hice tu mascarón”. Al respecto a Carlos García González le gustaba atribuirse a sí mismo de manera risueña el mote de “el último escultor mascaronero” debido a que, como los buques de hoy día no llevan mascarón y la Fragata Libertad era el último buque a vela que había sido construido en esos tiempos pensaba con cierto derecho que sería el último escultor de un mascarón. En rigor, de verdad debo decir que hubo varios mascarones posteriores y el último es un mascarón hecho en bronce por una escultora peruana Pilar Martínez Vidal que hizo el mascarón del buque escuela de la armada peruana Unión y cuya figura representa al rey inca Túpac Yupanqui en una enorme pieza de bronce muy pesada, bellísima y sumamente vistosa.
Por último mi padre dejó escrito un relato del bautismo de mar del mascarón, el bautismo de espuma de “la gallega”.
Dice el relato de mi padre: Se fue levantando viento y el buque cada vez más hendía su proa en las olas y cada cabeceo era más profundo por lo que vez más se acercaba el mascarón a la superficie del mar cuando subía la ola. Mi padre siempre marcaba que había una enorme expectativa por parte del personal en ver el instante en que por primera vez la gallega se zambulliría en la espuma.
Finalmente una ola más grande que las anteriores hizo que el buque hundiera su proa profundamente y la imagen dorada y prístina de la República se sumergió completamente despareciendo de la vista de los observadores.
Parecía haber sido engullida por el temido mar bravío. Pero luego de unos instantes que parecieron eones de tiempo galáctico la dama emergió airosa victoriosa e invicta como una diosa griega fraguada en oro en el Olimpo por Ephastos en el oro más puro de su forja.
En el año 1999 yo fui comandante de la Fragata Libertad y por segunda vez el mascarón fue confiado a un integrante de la familia Martínez.
Bajo mi responsabilidad el mascarón cumplió su más importante función, cual es la de alertar a los marinos sobre los peligros en la derrota y no hubo ninguna otra alternativa que destacar.
El mascarón volvió completamente íntegro y perfecto a Buenos Aires con su color oro un poco envejecido por la sal del mar ya que navegamos 30 mil millas náuticas.
En este homenaje a mi padre y a modo de cierre y conclusión deseo saludar al hijo del primer Comandante, mi amigo y compañero Horacio Juan Ferrari, cuyo homónimo padre navegó audazmente sin mascarón, pero que en los siguientes cincuenta años ¡nadie ha podido superar su distancia récord navegada a vela pura en la Fragata Libertad!



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