«El brillo sutil»por Enrique Germán Martínez marino poeta

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Candela, la niña que reflejaba su alma en la sonrisa

Abril de 2015

Imagen poética

Candela es la luz
muy sutil que dio vida,
a sombras eternas
que ahora han de brillar,
regalando colores,
llenando de vida
imágenes nuevas
radiantes de paz.

En tiempos antiguos
Candela ha brillado,
en muchas leyendas
que nadie sabe contar,
pero siempre fue luz,
pacífica y suave,
que a sombras del alma
podía alumbrar.

Candela es destello
que suave persiste,
que nunca se agota
en sereno irradiar.
Es fuerza que brota,
de un aura gloriosa.
¡Es amor hecho fuego
que el sol va a envidiar!

Candela es la niña
que lleva ese nombre,
sutil fortaleza
por siempre será;
remanso entre sombras
de aquellos que buscan
refugio a sus almas
que no saben brillar.

Memorias de un Veterano: Documentos gráficos y fotógraficos.

 

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Imágenes:  Crucero ARA «General Belgrano». Sobres con correspondencia remitidos a mi nombre al Destructor ARA «Piedrabuena». Destructor ARA «Piedrabuena» en navegacion, su Dotación completa, y Plana Mayor, que se encargaría del rescate de los naúfragos.

Fotografías personales del rescate de las balsas del Crucero ARA  «Gral. Belgrano». Pieza de museo: Vale de la cantina de oficiales de un Guardiamarina encontrado al cambiarse de ropa. Documentos oficiales de Guerra. Cálculos de deriva de balsas. Listado de sobrevivientes por balsas.

Destructor ARA «Piedrabuena» reabasteciendose en Ushuaia, Plana Mayor en Ushuaia.

Memorias de un Veterano de Guerra III: «VEO UNA BALSA».

HOMENAJE DE  “AMIGOS DE LA FRAGATA ARA LIBERTAD” AL CRUCERO GENERAL BELGRANO, A SUS TRIPULANTES, FAMILIARES  Y A SUS CAÍDOS EN COMBATE.


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Crucero ARA «General Belgrano»
veo una balsa
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LOS HECHOS:

2 de mayo de 1982, la hora 1601. El crucero liviano ARA”GENERAL BELGRANO”, ex USS “PHOENIX” botado en 1937 y que había sobrevivido al ataque japonés en Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, sucumbió durante la Guerra de Malvinas ya que su antigua estructura no resistió el ataque proveniente del submarino nuclear HMS “CONQUEROR”, que disparó una salva de al menos tres torpedos de los cuales dos hicieron impacto en el casco de la nave.Su lema grabado en letras de bronce en el escudo heráldico fue honrado en todo su significado “Irse a pique antes que rendir el pabellón”.Pese a los denodados esfuerzos de los grupos de Control de Averías, las inundaciones se tornaron incontrolables y aproximadamente a las 1612, con la escora del buque en 15 grados y en aumento, la tripulación recibió la orden de cubrir sus puestos de abandono. Las condiciones de viento eran entre 30 y 40 nudos, el estado del mar 4/5 y la temperatura del agua de mar de 1 grado centígrado.El comandante CN Héctor E. BONZO, demoró cuanto pudo el abandono para lograr que los heridos fueran atendidos y preparados lo mejor posible antes de embarcar en las balsas salvavidas. También para distribuir los tripulantes por balsa dado que se habían producido muchas bajas y en la soledad de las balsas el apoyo muto es fundamental para la supervivencia. Los grupos de rescate trabajaron denodadamente extrayendo heridos desde las cubiertas bajas y los oficiales de la Plana Mayor garantizaron el control y el orden antes y durante el abandono del buque.A las 1623, ya con 20 grados de escora a babor, el Comandante ordena abandonar el crucero siguiendo el procedimiento establecido de saltar sobre el techo de las balsas o utilizando redes de abandono según fuera la banda de abandono. A las 1630 la escora ya era de 30 grados.A las 1645, todo el personal que había sobrevivido había abandonado el buque. En esas circunstancias y como último hombre, abandona el Comandante, arrojándose al mar y nadando hasta la balsa más próxima.A las 1701, el crucero ARA “GENERAL BELGRANO” desaparece de la superficie.-Tripulantes: 1083
-Bajas 323
-Sobrevivientes 770Luego del hundimiento, las balsas comenzaron a atarse entre si, por si mismas, o con la ayuda de los botes neumáticos, con el concepto de formar un campo de balsas para facilitar la localización posterior. No obstante, al poco tiempo y dadas las condiciones de la marejada existente comenzaron a sufrir golpes tan violentos que amenazaban con dañar los flotadores por lo que se decidió cortar dichos cabos y dejar que se dispersaran.
Durante la noche el temporal continuó en aumento, alcanzado vientos de 60 nudos y olas de casi nueve metros.
El movimiento de las balsas produjo un gran cansancio muscular que determinó que los mayores sufrimientos de los sobrevivientes fueron el frio, los mareos y el agotamiento físico.
No se observó ningún caso de indisciplina ni agresividad. El liderazgo a bordo de las balsas fue ejercido por los líderes formales. Los sobrevivientes coincidieron que canciones y rezos en conjunto contribuyeron en gran medida, a mantener la moral alta.El mismo 2 de mayo, y ante la certeza del hundimiento, la Armada Argentina, inició las operaciones de búsqueda y rescate. A tal fin, destacó cuatro aeronaves de exploración y cuatro unidades de superficie, que incluían un buque hospital. A las 0910 hs del 3 de mayo, una de las aeronaves observó una gran mancha de petróleo y posteriormente objetos flotantes. De acuerdo a los cálculos que consideraban el efecto viento/ corriente, la posición era coherente con una deriva al rumbo 160 velocidad 1.5 Ns, desde el punto de hundimiento.A las 1000 hs los buques de rescate adoptan una formación de línea de frente con una separación de cinco millas entre unidades, sobre un rumbo coincidente con el vector viento/corriente (SSE) y con origen en la posición de los objetos avistados por el avión explorador.A las 1315 se avistan las primeras balsas y se inicia el rescate de los sobrevivientes. Al día siguiente, a las 1250 hs se localiza la última balsa pero sus ocupantes no habían resistido la prolongada espera. La operación de búsqueda y rescate se dio por finalizada el dia 7 de mayo a 2235 hs.


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MI RELATO:

Esta es la crónica fría, como el mar en la zona del naufragio y desapasionada, si no hubiera sido testigo presencial de aquella jornada.

Era teniente de navío, 31 años de edad, casado y con dos hijos de 7 y 6 años de edad, me desempeñaba como Jefe de Operaciones del Destructor ARA PIEDRABUENA, que desde el instante en que el Crucero queda fuera de combate asume el rol de Comandante en la escena de la acción.

Es imposible describir la responsabilidad que me oprimía el alma al sentirme uno de los responsables directos de la localización de las balsas con las cuales, en las maniiobras de evasión y contramedidas antitorpedos posteriores al ataque, así como por la caída de la noche y el mal tiempo reinante, habíamos perdido todo contacto.

Desde la desaparición del eco radar del Crucero en las pantallas de nuestro radar de superficie, hasta la localización del primer rastro de un naufragio al día siguiente al mediodía, puedo contar cada segundo, como los que en toda mi vida he dedicado con mayor intensidad a ayudar a otras personas, que las imaginaba sufriendo indescriptibles circunstancias físicas y espirituales. Y estaba en lo cierto.
Durante toda la noche repetimos los cálculos de deriva de las balsas, con todas las variables posibles, suponiéndolas con diferentes cantidades de tripulantes y por ende con diferentes calados y superficies expuestas al viento, así éstas comenzaron a mostrarnos un área cada vez más grande donde las balsas estarían muy dispersas, lo cual por un lado facilitaría su localización pero por otro harían mucho más lento y costoso en vidas el rescate.

Nada jugaba a favor, el viento no había sido constante en dirección e intensidad los días previos, por lo cual las corrientes en la superficie eran difíciles de calcular. Durante la noche había soplado con intensidad de temporal fuerte y había generado un estado de mar tan violento que en una de las inmersiones de la proa, bajo la ola gigante que nos embistió, sumergió nuestro buque hasta el mamparo del puente de mando y el choque con el mar fue tan violento que se produjeron flexiones permanentes en la estructura más fuerte del buque, es decir en su armazón.
Flexionó puntales, baos y cuadernas, es decir el esqueleto del buque. No sólo eso, el impacto furioso del mar desencajó una torre de la artillería 5 pulgadas de la batería proel es decir una masa de acero de varias toneladas, sacándola de su base de giro y dejándola condenada e inservible por el resto de la corta vida que tuvo el Destructor PIEDRABUENA.

Aún así a la medianoche, con todas nuestras luces y reflectores encendidos, a la mínima velocidad de gobierno, haciendo sonar nuestra sirena y emitiendo con el sonar en modo de búsqueda para disuadir la aproximación de un hipotético submarino, navegamos peligosamemte durante un tiempo considerable en el área del “punto dato”, es decir donde según el cálculo de ese momento nos indicaba que podían haber derivado las balsas salvavidas. Tal era el viento y las corrientes supuestas que ya estábamos a 30 millas del lugar del naufragio. Pero no vimos ni el más mínimo rastro de un naufragio en la impenetrable oscuridad del Atlántico Sur.

A partir de ese momento la incertidumbre sobre las reales posibilidades de un abandono razonablemente exitoso en orden comenzó a minar de dudas nuestras esperanzas, las cuales estaban puestas fundamentalmente en el adiestramiento de los marinos del Crucero y en el mantenimiento del orden y la disciplina en el momento más crítico del abandono, siempre que la velocidad del hundimiento se los hubiera permitido.

Es imposible relatar cada segundo de una noche de angustia y trabajo recalculando todas y cada una de las variables que podían aumentar o disminuir la velocidad de deriva de las balsas y su dirección en función de la meteorología pasada y presente. Fue una noche eterna de vigilia, en la cual nadie pensó en uno mismo. Hasta que llegó la madrugada aún con olas de más de 5 metros de altura y viento de temporal, que daba lugar a una temperatura insoportablemente gélida en el exterior del buque, circunstancias en que supuestamente luchaban por su vidas nuestros camaradas.

Un obstáculo más nos llenó de congoja cuando al amanecer, una densa niebla impedía a las aeronaves de búsqueda ver la superficie del mar, en la cual aunque furiosamente encrespada, se tenían que ver los techos color naranja de las balsas salvavidas, en caso que la distancia de avistaje fuera adecuada.

A las 0910 entre los jirones de niebla una aeronave alcanza a divisar una gran mancha de combustible en la superficie y algunos despojos, tendidos en la dirección del viento. Nuevamente frenéticos recálculos nos dieron una posición no muy diferente a la que ya suponíamos, e inmediatamente ambos buques se lanzaron, adoptando un esquema de búsqueda en dirección al punto donde interceptaríamos a las balsas que hubieran sobrevivido al naufragio, a la máxima velocidad compatible con la preservación de la integridad y seguridad de los navíos.

A las 1315 ya en la zona de mayor probabilidad de avistaje, las aeronaves se encontraban efectuando una búsqueda expandida en espiral, cuando en el circuito de control y coordinación entre las aeronaves y los destructores ARA BOUCHARD Y ARA PIEDRABUENA, se escuchó una frase proveniente del piloto de la aeronave que cada uno recordará de por vida y quedará impresa en su alma según fueran sus sentimientos y emociones: “Veo una balsa,…. No, varias balsas!…. Rectifico, se avistan muchas balsas! Gritó eufórico el piloto…

Ambos destructores, a los que se sumaron luego el Aviso ARA GURRUCHAGA y más tarde el Buque Polar ARA BAHÍA PARAISO y el Buque de la Armada de Chile PILOTO PARDO, rescataron 770 sobrevivientes, en un hecho sin precedentes en cuanto a la pérdida de vidas en un acto de guerra de semejantes características, cuya dimensión es abrumadora, pero pudo haber sido mucho peor de no haber sido por la calidad profesional y humana y el adiestramiento y arrojo del personal de la Armada Argentina.
A esos camaradas que permanecen en su último puesto de guardia, custodiando el pabellón nacional de su navío allá en las profundidades del mar, Dios y la Patria les concedan el honor y la gloria eterna. Para ellos mi emocionado recuerdo, agradecimiento por su valor en todas las circunstancias que les tocó vivir y por su entrega incondicional al servicio.
A los que sobrevivieron, pese al duro castigo recibido durante sus interminables horas en las balsas, con la incertidumbre más absoluta de lo que estaba ocurriendo, mi admiración y satisfacción por haber contribuido a rescatarlos del mar enfurecido y que hayan regresado íntegros y seguros a sus hogares y sus afectos.
A todos los veteranos que regresamos a casa, cualquiera haya sido nuestro grado de participación, nos cabe el deber de resaltar los actos de heroísmo de quienes cayeron en la batalla y dar nuestro testimonio de que se combatió con valor, profesionalismo y orgullo patriótico.
El hundimiento del Crucero Belgrano «no fue un crimen», sino un acto de guerra, No éramos víctimas, sino combatientes y no fuimos «los chicos de la guerra», esa patética imagen llorosa, adolescente y sufriente con la que muchos nos quisieron caracterizar.
Éramos verdaderos combatientes, sujetos a las leyes de la guerra, orgullosos de nuestro uniforme, de nuestra bandera y de nuestro destino. Si pasamos privaciones o padecimientos sabíamos que las guerras se caracterizan por esas alternativas y éramos suficientemente fuertes y adiestrados para sobrellevarlos.
Pero también sabíamos que esos padecimientos no eran nada comparados con la certeza de que el oponente tenía, al igual que nosotros, la firme determinación de quebrar la voluntad de lucha de nuestras fuerzas armadas por medio del daño.
Que la Patria no olvide a sus militares, profesionales o reclutados, que fueron a defenderla en combaten. Sería de indigna bajeza atribuirles la menor relación con la situación política del país en aquellos tiempos. Sería también una ofensa a los jóvenes que se entregaron a la batalla desigual con valor y patriotismo y una afrenta a la dignidad de sus Instituciones fundacionales, en las cuales se forjaron y prepararon para ir a la guerra: las Fuerzas Armadas de la Nación.

Clte.(R) Enrique Germán Martínez, Vet. de Guerra 8521622.


«Homenaje al Tte. de Fragata Gustavo M. Marquez» por Enrique Germán Martínez marino poeta

 

 

Ilustración : Poema encontrado entre las pertenecias personales del Tte. Marquez.

ODA ÉPICA A UN HÉROE .Al Tte. de Fragata Gustavo Marcelo Márquez, alias «el Loro».  Ideas y contenidos: CL Carlos Castro Madero.  Redacción: CL VGM Enrique G. Martínez (h).

 Al alba partiré hacia la gloria engalanado

con emblemas argentinos y seré leyenda

indeleble en la memoria entre aquellos

que ya hallaron su destino.

 

Buscaré el reposo milenario

en el profundo e insondable azul marino

ya no habrá quien mis alas de guerrero

aparte nunca de su vuelo peregrino.

Si encontrara en el camino un oponente

que rozara el honor de este argentino

en feroz duelo arriesgaría hasta la muerte

pero nadie torcería mi camino.

 

Si herido en mis alas caigo al suelo,

entregaría allí mi alma al Dios Divino

solo pido que otros bravos me recuerden

y que guarden la memoria de este amigo.

 

Mi estela guiará en otros cielos

el vuelo de más pájaros perdidos

 por seguros derroteros a la gloria

en la senda que mi sangre habrá teñido.

 

Seré halcón volando altivo en la montaña

y seré estrella entre millones escondido

seré testigo de valientes y de hazañas

que nunca nadie sabrá dónde han caído.

Madre buena y amorosa estoy contigo,

abrazándote al calor de mis amigos

soy feliz de ser semilla de la Patria q

ue la paz con su fruto ha construido.

Hoy al alba partí hacia la gloria

y al crepúsculo una estrella había nacido,

el firmamento guardará en su fiel memoria

tantos nombres de valientes que se han ido.

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La Nao «Madre de Dios». Capítulo 6.

Calma chicha en el Mar De los Sargazos.

La Nao recompuesta
de tristes fatigas,
el bauprés desairando
le bella Florida
apuntó decidida
al norte de Cuba,
ignorando el tributo
que el mar cobraría.

Perdiendo el impulso
de alisios un dia,
al dia siguiente
ya no avanzaría,
“el Mando” su forma
locuaz perdería
al ver un sargazo
que otros traería.

LA Nao al garete
ya lleva diez días,
sargazos custodian
cerrando salidas.
El sol los abrasa
con tórridos días,
así les flaqueaba
la fe que traían.

Aljibes ya secos,
la carne podrida,
galleta y gusanos
ya no asombrarían.
Temido escorbuto
a dos vidas por dia
cobraba sin pena
la gran osadía.

Los paños de impulso
velamen que un dia,
llenaba de orgullo
a quien los henchía
estandarte del Rey
y otros de Señorías,
son trapos colgando
en la” Calma Chicha.”

Galones “del Mando”
que hoy alucinan,
soñando con bosques
de su amada Galicia,
sus robles eternos
de alguna colina
que en sus mozos años
el ya conocía. ..

sargazos

…cedieron madera
sin pausa y con prisa
honrando sus sueños
de marear a las Indias.
Tablones secaron
con fuego y pericia
maestros en quillas.
cuadernas bien lisas…

Varengas y baos
sin nudos ni astillas,
lustroso popao
timón de cabillas,
guardín escondido
accidentes evita
castillo bien alto.

A la mar desafía
alcázar refugio
será de marinos.
bauprés apuntando
a un astro preciso. (5)
debajo una vela
se asoma improviso
y le guarda el rumbo
que el cura bendijo.

“El Mando” flotaba
en sus desvaríos
abrazando sus robles
que hoy son navío,
llorando sus hombres
que han sucumbido.
Un relámpago lúcido…
brilló en su mente
y sintió una brisa
en la jarcia dormida.

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En su sueño afiebrado
al cielo bendijo:
“¡Por la Madre de Dios
que a Jesús ha parido,
por los Santos del cielo
y mis hombres caídos!

¡Por el Rey mi señor
por Galicia y mis hijos”
no es la fiebre ni yo!
Es la Nao que ha partido!

De algún cielo el perdón
a la Nao llegaría,
y otra vez el Señor
en sus velas pondría,
brisas francas
que “a un largo”
a sus velas darían
un impulso veloz
que ya no cedería.

Sus velas al viento
que el mundo honraría,
Imperio en que nunca
el sol se ponía.
Son veras historias
no son fantasías,
madera es la Nao
de un bosque en Galicia.
Y sus hombres son hierros
forjados en frio,
o en fraguas ardientes
a muy rojo vivo.

Perim bahia

EPILOGO

Llegaron exhaustos
mitad de ellos vivos,
¡por fuerza, coraje
milagro y pericia!

Y en la isla de Cuba
de rodillas caerían
al ver amarrado
al muelle ese dia
AL “MADRE DE DIOS”
BAJO EL SOL DE LAS INDIAS!

A los 13 días del mes de marzo
Anno Dominus MDLXVI

13  MARZO 1566.

 

Una opinión personal e intrascendente: ¿POR QUÉ LA FRAGATA LIBERTAD ES UN SÍMBOLO?

¿Por qué la Fragata Libertad es un símbolo?

«Una oda al glorioso buque que lleva consigo nuestra historia y nuestro espíritu.»

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Embarqué por primera vez en este buque, de la mano de mi padre (que era el Comandante) cuando tenía trece años. Al llegar a la toldilla miré hacia arriba y a través de la jarcia no sé si vi el sol o era Dios. Pero se me ocurrió una sola palabra para describirlo: «glorioso». Es un buque «glorioso».

«Yo quiero ser como mi papá». Creo que éste fue un anhelo secreto al cual le dediqué, quizás sin saberlo, todos los esfuerzos de mi vida profesional. Y hoy, aquí parado sobre un montón de años, se me ocurre pensar que Dios me escuchó de tan insistente que fui.

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La Fragata Libertad, un símbolo de orgullo y tradición

Por eso estoy eternamente agradecido a la Providencia y a la Armada por la distinción de haber ejercido el comando de la Fragata Libertad, treinta y tres años después que mi padre. Y hubiera querido que él viera este homenaje al buque de nuestros sueños, en el que todos mis sentimientos quedaron hechos poesía y marcha «Blancas velas en el viento», de la cual solo espero que las jóvenes voces de los marinos argentinos echen a volar sus cuartetas al viento en mares lejanos bajo los colores del Pabellón Nacional, con la bella música compuesta por Stella Maris Fernández Iglesia.

Quizás el cielo sin nubes el día del estreno fue a pedido de él para que nada se interpusiera entre el canto y el cielo…

Fragata Libertad al atardecer

La majestuosidad de la Fragata Libertad al atardecer

La Fragata Libertad es la rúbrica de la Armada Argentina. Y también es un símbolo de la Nación, porque con sólo mirar su arboladura nos recuerda el inolvidable batallar del almirante Brown, en Arroyo de la China derrotado pero heroico, Martín García y Montevideo y todas las campañas posteriores, en las cuales las palabras como: patriotismo, velas, cañones, jarcias y coraje se conjugaban todas juntas en una sola frase.

La Fragata Libertad es un símbolo porque representa a los argentinos, civiles y militares, que miran hacia el mar y comprenden con responsabilidad el inmenso valor de este patrimonio que nos corresponde custodiar para nosotros y las generaciones futuras.

Detalle de la Fragata Libertad

Un detalle que guarda años de historia y tradición

Sea eso nuestro buque. Un símbolo que nos une, nos solidariza y nos hermana como ciudadanos, para avanzar juntos hacia un destino trascendente.

Presentación de la Marcha «Blancas Velas en el Viento»

 

La presentación de la misma se efectuó ayer a mediodía, en la proa del Buque Escuela, atracado en el Apostadero Naval de la Capital de la República Argentina, bajo un sol pleno que regaló el otoño austral para darle mas realce; siendo ejecutada por la Banda de la Armada Argentina y entonada por el Coro del Centro Naval, y contó con la presencia de la autora de la bella música compuesta por la Profesora Superior de Teoria Solfeo y Piano, Stella Maris Fernandez Iglesia; como así también familiares de ambos compositores.

«BLANCAS VELAS EN EL VIENTO» UNA MARCHA PARA LA FRAGATA LIBERTAD.

Este  es el nombre de la marcha que la Fragata Libertad debió esperar más de 50 años,  y por fin hoy tiene su propia melodía que la identifica y las jóvenes voces de los bravos marinos argentinos que tripulan la Libertad podrán, en mares lejanos, echar a vuelo sus cuartetas con el mensaje fraterno y pleno de tradición que ellas encierran.

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La música es una bella creación de la Profesora Superior de Teoría, solfeo y piano Stella Maris Fernández Iglesia, que parece haber nacido con la letra ya que entrecosida en las fibras más íntimas de su ser, que evoca las antiguas canciones marineras entonadas durante siglos a bordo y que las voces de los marinos le aportarán el toque marcial permite ver a trasluz el carácter singular de un buque de guerra concebido para la paz, ya que lleva nuestro pabellón a todas las latitudes junto con un mensaje de confraternidad del pueblo argentino. Stella Maris sabe de navíos y gaviotas  desde pequeña,  su padre fue un muy reconocido suboficial de la Armada (hoy retirado) y ella misma prestó servicios en la institución como personal civil durante varios años.

Con letra escrita por el Ccontralmirante VGM Enrique Germán Martínez (h) quien fuera comandante en 1999, con un viaje previo en su haber diez años antes, dejó en la letra de su poesía todo su saber y sentimiento hacia su buque más querido. Es que   su propio padre es parte de la historia, quién fue Comandante en 1964 en el segundo viaje de instrucción y quien le autorizara al autor a  tallar la dedicatoria ‘a Nike’ al mascarón de proa que vemos actualmente. Un curioso suceso en el historial del buque: Un padre y un hijo fueron sus comandantes con treinta y cinco años de diferencia.

 Mañana jueves a las 1200 en la proa de la Fragata Libertad, la Banda de la Armada ejecutará esta canción la que será cantada por el coro del Centro Naval y presenciado por los autores de letra y música acompañados por la tripulación de la Fragata. Será la primera vez que se encuentran en público la poesía, con la melodía que le da vida, las voces que la llenan de sentimientos y los acordes de una Banda de la Armada,  con bombos, redoblantes, vientos y pasión le darán la marcialidad tradicional, que los marinos de la Armada han sabido aquilatar desde tiempos del Almirante Guillermo Brown. La Fragata Libertad se encuentra en Dársena Norte y desde el muelle se podrá presenciar este íntimo e irrepetible momento en la vida de nuestro navío embajador. Será a las 12 horas, en un día en que el sol en un cielo sin nubes para que los acordes lleguen a lo más alto del cielo.