«Sus mares inmensos» por Enrique Germán Martínez marino poeta

a capital flower.  mi querida hermanita menor, María de los Ángeles.

sus mares inmensos

Traída entre alas
por ángeles buenos,
que entonan sus salmos
e himnos al cielo,
sería hermana menor
y sintieron los celos.
inscribieron su nombre
cual si fuera de ellos,

Siempre fue poesía
a los ojos paternos,
el poeta que escribe
deja un verso sin texto
en letras sin tinta
para nunca leerlo.
Las lágrimas cristalinas
escriben mudos silencios.

Hoy sus manos la llevan
a destinos diversos,
que no tienen nombre
o que nunca existieron.
Allí es donde llegan
En viajes eternos,
sus amados navíos
que encerró entre recuerdos

Ha enfrentado bravía
mares crespos e inmensos,
si no había un camino
trazaría un sendero,
el mar sería ilusiones
y sólo barcos veleros,
que naveguen pasiones
con quimeras al viento.

Si naciera de nuevo
dos cosas diré al cielo:
ser su hermano de cierto
¡pero a su cuidado tan tierno!
y que tenga un poeta,
el natural privilegio
de escribir las tres poesías,
y no tener que enviar una al cielo

2016

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«El húngaro, el vitreaux y yo» por Enrique Germán Martínez marino poeta

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Debido a los numerosos comentarios recibidos acerca de mi foto de perfil contra este vitral, les cuento la historia, donde se dan la mano un húngaro y su leyenda, mi tío y el vitral…

Ese vitreaux está en el bar confitería Soraya -Av. Cabildo 739, entre Olleros y Federico Lacroze.

Hasta el año 1979 era un comercio con una casa al fondo; el vitreaux separaba el patio de la casa de lo que era el local comercial.

El fondo de comercio era la «Zapatería Scarzella», propiedad nada menos que de mi tío abuelo y padrino, -Domingo Scarzella- él trabajaba en su comercio y vivía al fondo con la familia.

En 1963 yo tenía 12 años, e ingrese al Liceo Naval Almirante Brown. Como mis padres vivían en Mar del Plata, le pidieron a mi padrino (tío de mi padre) que me bancara los fines de semana que «mingo» (un divino), ¡accedió encantado!

Por eso es que durante un año todos los fines de semana viví en esa casa/zapatería, hoy bar Soraya. y el vitreaux que separaba el comercio de la casa era como una frontera hermosa entre la vida y los sueños. Entre la comida sabrosa de Tita, su mujer, y las madrugadas de regreso al liceo con frío, sueño, y por qué no, mas disciplina de la que hoy aceptaría.

Era además una frontera venerada porque se contaba la historia de un artesano húngaro que llegó con un poco de ropa y una moneda inservible, y decían que era el que manejaba el Cadillac rojo que todas las mañanas se dirigía a una vidriería de Barracas.

El pelotazo que no fue, gracias al hado del cristal no rompió el vidrio pero dicen que lo clientes en el local se alborotaron muchísimo.

Desde hace un año vivo a una cuadra y media de ese bar y es mi segundo living.

«Mingo, donde quiera que estés espero que te acompañe la buena racha de tu vida comercial y te hayas hecho amigo de varias manzanas a la redonda, igual que en el barrio de Belgrano. Gracias por haber sido un padrino cariñoso y generoso y no me jodas más con el vitreaux, porque nunca le pegue un pelotazo como me buchoneó tu hijo.

Gracias por todos los pares de zapatos que me regalaste, y los que te usé de los que guardabas en el sótano. Ya te lo habrá botoneado esos rubios grandotes con alas de plumas. Pero ¿Te dijeron que después que los usaba el empleado -ese viejito- que tenías los restauraba a nuevo? en todo caso hablalo con él.
Pero ¿perdoname, si?
¿Te acordás que contento te ponías cuando salíamos juntos y yo iba con uniforme?
Tenía doce años….
Te quiero muchísimo.»

Tu ahijado Enrique.

 

«El gaviero, entre la tradición y el honor» por Enrique Germán Martínez marino poeta

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ara Rubén Gerez, un gaviero toda su vida, en el día que hace 49 años la Fragata ARA Libertad obtenía el más alto galardón de toda su historia: la Gran Medalla.

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Gavia:

«Es la cuadra que se encuentra a la mitad del palo, bajo las velas trinquetes y sobre las mayores. Son las principales velas de un buque de aparejo cruzado por ser las de uso más frecuente, las mejor ubicadas y de tamaño más apropiado para recibir frentes de tormenta y transmitir el impulso al casco de la embarcación».

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Gaviero:

«Marinero a cuyo cuidado está la gavia y el registrar cuanto se pueda ver desde ella».

Tal fue la importancia del marino bajo cuyo cuidado estaban las gavias, el corazón velero del buque, que con el paso del tiempo se denominó Gaviero a todo marino que laborea en lo alto de la arboladura.
El término «gaviero» no existe en el diccionario de sinónimos ni el de antónimos. No se puede encontrar «gaviero» en el glosario de términos gauchescos y criollos, menos aún en el glosario de lunfardo y giros de Argentina, ni tampoco fue posible hallar el término «gaviero» en el glosario de jergas y modismos.
Hay un único y genuino motivo. Gaviero es un término acuñado en el corazón de los marinos, que requerían de los más experimentados marineros de la altura, cuando el rugido del mar y la intensidad del viento hacían crujir el navío en la tempestad.
Allí sólo algunos hombres eran capaces de trepar para desafiar el viento y encauzarlo en el paño, aferrar las escotas, tomar los rizos, tensar los brioles y aminorar el peligro de desarbolar o de naufragar.

Era entonces cuando el experimentado, joven y ágil gaviero era convocado y mirado con respeto por sus pares, que al abrigo de la cubierta elevaban sus más fervientes intenciones para que el gaviero fuera hábil y eficaz en su peligrosa labor.
Hoy, hace ya mucho tiempo que se dejaron de ver en el mar los grandes veleros pero no todos han desaparecido. Algunos países mantienen aún estos bellos barcos en actividad y la República Argentina emplea uno de los mayores veleros que siguen surcando los mares como buque escuela para los cadetes que aspiran convertirse en oficiales de la Armada: la Fragata ARA Libertad.
Esto es así porque la navegación a vela siempre fue un arte y hacen falta muchos años de mar para comprender y conocer los elementos de la naturaleza que allí se conjugan. Por medio de una prolongada travesía en este tipo de barco, con reminiscencias artesanales, el cadete y marinero se integran a la vida en el mar desarrollando entre otras, una de sus más tradicionales actividades, la de ser gavieros.
En nuestra Fragata Libertad, el Instituto Storni, entidad dedicada a difundir y promover los Intereses Marítimos Argentinos y a divulgar la fecunda vida y obra del Almirante Dn. Segundo STORNI, quien bregó incansablemente por crear una conciencia marítima en nuestro país, dona anualmente un trofeo al Gaviero más destacado.
Hoy, la expresión clásica de la actividad náutico-deportiva es el gaviero. Un marino que trabaja en lo alto de la arboladura y representa en cada una de sus faenas muchos siglos de historia y tradición marinera, que permitieron en su tiempo la comunicación, el descubrimiento y el comercio, en una época en la que solamente las velas enlazaban culturas y continentes.
Por eso la ARMADA ARGENTINA a través de su Buque Escuela, quiere mantener viva la tradición de esa tarea ruda y noble, que es forja de marinos de carácter, conscientes de la historia de la cual proceden y del fecundo horizonte hacia el cual navegan.
El gaviero es, en definitiva, el hombre que convive con el viento y el riesgo, formando parte de un equipo humano que debe trabajar en perfecta coordinación y armonía, e integrarse a la jarcia para darle eficiencia, vida y movimiento. Es el que sube a la arboladura con el entusiasmo del celo por su trabajo, consciente de que esa tarea es la que sus conciudadanos requieren hoy de él.
El gaviero sabe respetar la fuerza de los elementos y la desafía con habilidad, profesionalismo y coraje, encauzando el viento en cada paño al servicio de la navegación del buque. Está concentrado en su tarea pero está atento a la labor de sus compañeros compitiendo -no con ellos- sino consigo mismo para crecer en su realización personal y templar su carácter, ya que en el agotamiento solo recibirá como compensación la soledad de la altura y el rigor de los elementos.
El gaviero, por medio de una estricta disciplina personal se transforma en un ejemplo de intrepidez madura cuando desarrolla sus tareas en la jarcia y de humildad, consideración y cortesía cuando regresa al abrigo de la cubierta.
El gaviero hace un culto de la obediencia, el decoro y la claridad de proceder.
El gaviero con sus virtudes marineras ha conquistado la confianza y admiración de sus camaradas y superiores y la conserva perseverando en su vocación de servicio porque ha llegado muy alto en el plano de la realización personal, la pericia y el dominio de su habilidad física y la disciplina de su espíritu.

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Estas pautas de conducta, si bien han sido inspiradas específicamente para una de las actividades marineras de un gran velero, también constituyen una orientación válida y un objetivo permanente en la formación de los marinos argentinos, herederos de la gloriosa tradición iniciada por el Almirante Brown.

«Viento enamorado» por Enrique Germán Martínez marino poeta

a capital flower.   Nany y Juan.

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En playas con pinos que el viento acaricia
Y a veces potente en las crestas del mar,
Estalla furioso, inclemente y celoso
Porque ella no ha ido a dejarse admirar.

Es viento que nace en lejano horizonte
Y busca ansioso pinares al mar
Donde año tras año en secreto ha crecido
Su amor por la dama que jamás lo sabrá.

Su risa flotaba en las brisas marinas
Sus ojos hacían mil sombras al sol
La arena olvidada en su piel ya cobriza
Se hizo oro en un cuerpo que ni poeta soñó.

El día lluvioso que dio fin a su estancia
Lloraron petreles, gaviotas y aun hoy,
Las playas desiertas conservan sus huellas
Aguardándola a ella que sollozaba en su adiós.

Ese invierno el viento juró despechado
Olvidar a la dama con ojos de sol,
Por eso es que vaga insolente en verano
Y sopla tan fuerte gimiendo su amor.

2016

Viento aun enamorado

viento aun enamorado
En playas con pinos que el viento recuerda
Y son la herida que lo hace bramar,
Cuando vagabundea en arenas desiertas
Que borrar no han querido sus huellas jamás.
Su voz aún resuena en ecos lejanos
Que disputan los médanos por atesorar,
La risa feliz de los años pasados
que no pudo apagar el murmullo del mar.
El sol aún recuerda sus ojos orlados
de finas pestañas que en dulce mirar,
al astro obligaban a bajar su mirada.
Haciéndole sombra en un pestañear.
Su cuerpo cobrizo en ese verano.
que un poeta en versos no supo rimar,
aún intenta un poema que apasionado
pudiera a tan bella mujer retratar.

«Poema gauchesco al WP» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Escanéame para escucharlo recitado

Screenshot_1 iálogo en rima con quien la entiende, preguntando como se pone un link en Facebook, porque no lo tengo en automático, ya que a mis amigos no les gusta…
Con el pingo cansao
vuelvo a la pulpería
a entregarle a la gringa
el trabajo que li debía,
con orgullo y emoción
el secreto’e la poesía.
 
He quitao el post viejo
y cambiao la ilustración,
el verso está completo
y no hay equivocación,
el link se lo pongo ahora
y me hará una felicitación.
 
Lo que este gaucho no sabe
porque no ha tenido ocasión,
es el texto que reza el link
si es que era una oración,
En tal caso le escribiría
con tinta y mucha atención,
si me lo dicta la gringa
pa no escribir una maldición.
 
 
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«Alquimia en el telar de las palabras» por Enrique Germán Martínez marino poeta

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p capitalara Marisa Aragón Willner.

“Alquimia en el telar de las palabras”
son abstracciones levitando en las ideas,
son poesías que al rozarse se amalgaman
inspiradas en rumor que sobrevuela.

Es alquimia porque funde las esencias
de poetas poesías y quimeras,
es telar porque su trama los contiene
y seduce con los sueños que quisieran.

Estandarte en una patria de palabras
donde vive en libertad lo que se piensa,
nadie dicta, pontifica ni gobierna
en su estado natural viven las letras.

Cuando sueltan a volar el señorío
de sentencias hechas versos y poemas,
en las mentes se subliman para siempre
y son diamante que corona una diadema.

Parnassus patria de artistas por Enrique Germán Martínez marino poeta

Dedicado a Parnassus, Patria de Artistas.

Es donde guardan sus secretos los poetas,
donde se habla en voz queda y se respetan,
entre frases que en misterios se revelan
y que el mundo del bullicio no penetra.

Verba inquieta en que se dicen cosas bellas,
sobre amor, risas, canciones y doncellas,
sentimientos también tristes sobrevuelan
y se posan sobre pluma y buenas letras.

Siempre fue éste un foro de poetas,
miles de años se escucharon voces nuevas,
hoy las nuestras claman, no sin sutileza,
que recuerden pequeñeces y grandezas.

En Parnassus hay un fuego que es hoguera,
que el poema no ha muerto nos entera,
al espacio lanzaremos en cometas,
poesías que forjó la fragua nueva.

Llenaremos de belleza el alto cielo,
con palabras de esperanza en nubes tersas,
sembraremos de los mares en su seno,
el amor que lloverá en toda la tierra.

Poetas, trovadores y juglares
llevarán este mensaje vagabundo
soslayando las noticias que entristecen
podremos hacer feliz a todo el mundo.

2016

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Dos poemas «para tus sueños» y «soñando solo realidades» por Enrique Germán Martínez marino poeta

Dos poemas por Enrique Germán Martínez marino poeta

«Para tus sueños» y «Soñando sólo realidades»

Dos poemas unidos por el mismo sueño

Para tus sueños

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Código QR para escuchar 'Para tus sueños'

He soñado que soñaba…
porque no sueño contigo.
Te sueño tanto de día
que de noche estoy rendido.

He soñado que soñaba
con tu amor cada mañana
y que contigo vivía como un príncipe
y su hada.

He soñado que soñaba
entre las nubes volar
y que había un paraíso
donde yo te iba adorar.

He soñado que soñaba
que te entregabas a mí
y yo era en este mundo
el más rico y más feliz.

Imagen de Norma Trigueros

Soñando sólo realidades

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Nunca me detuve a soñar,
intensamente he vivido,
la aventura del mágico sueño
de caminar la vida contigo.

He amado tu sereno amor
sin claudicar jamás me he rendido,
he superado proezas épicas
para ascender a tu paraíso.

Cada día al morir el sol,
mi mejor sueño había nacido
a tu lado sin parpadear
nuestro fuego hasta el estío.

Imagen para 'Soñando sólo realidades'

«Nombre Bíblico» por Enrique Germán Martínez marino poeta

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Raquel y yo, dibujo a la tiza por Enrique G. Martínez.

a capital flower.  Raquel, mi hermana querida.

Nombre que honra,
desde antiguos escritos,
luz y saber
a lo largo de siglos,
ejemplo y memoria
de quien ha vivido,
y legó un testimonio
a justos e impíos.

Ahora es presente
entre un prójimo umbrío,
que abraza indolente
hedonismos y vicios,
pero no hay en su alma
confusión ni desvío,
a su tiempo tendrá
en su justo cuantío.

No conoce palabra
que no haya cumplido,
venera recuerdos
que no borra el olvido,
guarda lágrimas frescas
de un tiempo ya ido,
que clavó espinas eternas
en cada latido.

Es patriarca de honor
sin haberlo sabido,
en aquellos que ven
su interior señorío,
y un aura en su alma
potente en el brillo,
que no ha de rendirse
a ningún desafío.

Si un día yo hubiera
dar rumbo al destino,
quisiera su mano
sentir como un niño,
igual que los días
-por cierto que fuimos,-
pequeños que el cielo
hizo hermanos unidos.

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«Épica en tres campos de Marte» por Enrique Germán Martínez marino poeta

 

epica en tres campos de marte

Las ramas lloronas del sauce añoso
alisan las brisas que vienen y van
y escuchan secretos de quienes confiesan
a umbrío follaje recuerdos sin paz.
El sauce bendice tus años felices
intensos de luces y risas serán,
están a tu puerta tomando tu mano
llevándote a un mundo de felicidad.
Aquellos que fuimos en días lejanos
amigos o hermanos por siempre tendrás.
Refugio y cuidado, valiente amazona
tu tiempo de lucha es estrella fugaz.
Ya es niebla confusa, no querrás recordar
cuando diste batalla sin saber batallar,
y si hubo estocadas en hierros y escudo
amores y flores contragolpe hoy serán.
Hoy tu yelmo es corona con tres flores de paz
es honor y es olvido, esperanza y solaz.
Bajo el sauce añoso que querrás visitar
y contarle secretos que el futuro traerá,
estaré vigilando si algún terco acaso
espalda a espalda nos vuelve a acercar.

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