El Ángel de la «Libertad» encuentra su estrella.

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El Ángel de la Libertad

«El Ángel de la Libertad encuentra su estrella»


Hace 25 años, el célebre pintor Raúl Soldi visitó la Fragata Libertad y pintó una hermosa alegoría del mascarón, a la que denominó:

«El Ángel de la Libertad encuentra su estrella».

Nosotros, ¿hemos encontrado nuestra estrella?

La estrella que nos da convicción y energía para perseverar en las metas que nos proponemos.

La estrella que nos alienta en la búsqueda de la sabiduría y la superación para ser mejores y más útiles a una sociedad atónita, que ha cometido muchos errores en los últimos 70 años.

La estrella que ilumina el camino que conduce a emular a nuestros padres fundadores, en particular el Almirante Guillermo Brown, cuyas virtudes en la batalla y fuera de ella, definen junto con el credo del oficial de marina, todo el bagaje de principios que sostiene la Institución.

Finalmente, la estrella que brilla sobre todos nosotros, con nuestras pequeñas grandezas y enormes ruindades, pero que al calor de esa energía universal que proviene de un punto y un instante llenos de bondad, hará florecer lo mejor de las sociedades, amalgamándolas, reconciliándolas, derramando su solidaridad y, en definitiva, repartiendo los cuantiosos beneficios que hay para toda la raza humana en este mundo de Dios.


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«La Dama Alada.» por Enrique Germán Martínez marino poeta

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AYER FUE ASÍ COMO RAQUEL MARTÏNEZ DEFİNIÓ POÉTİCAMENTE A LA FRAGATA LİBERTAD .Y NO POCA RAZÓN TENİA…

Dama Alada precisamente eran muchos de los Clippers Americanos, porque en su velamen incluían unos pares de velas en las gavias altas y bajas que por su aspecto, ya que colgaban de una sobrepercha, se las denominaba «ALAS» y sobresalían del resto del velamen para tomar más viento.

En el caso de éstas velas, cuando pertenecían a las mayores, las escotas iban rozando la superficie del mar, o sea arrastrando sobre las olas. Por ello se las denominaba «Rastreras o Arrastraderas»

Un conocido refrán de la época en que todavía las velas competían con la hélice y el motor, en el hermoso libro del escritor y marino español Benito Chereghini ilustrado risueñamente por Hormiga Negra, si mal no recuerdo decía algo así:
«Antes que alas y rastreras»
«es preferible más presión»
«y más vapor en las calderas.»

Palabras proféticas que anticipaban como resolvería la historia la carrera entre la vela y el motor.

 

Ilustraciones: Bark Europa, Bergantín Brick Barca, Holanda, crucero antártico botado en 1919. Plano del clipper americano «Flying Fish» famoso por su velocidad. Pintura del Neptune’s Car, que tuvo la gracia de doblar por el Cabo de Hornos, sofocar un motín  y arribar a salvo  a California, capitaneado por Mary Patten en  la década de 1850.

 

Porqué empecé a escribir algunos escritos de opinión.

Esta carta, me conmovió profundamente.

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CARTA DE UN PRESO POLÍTICO ARGENTINO.

Gracias Señores Jueces.

Desde mi lugar de cautiverio a causa de la venganza y la cobardía de quienes, por ahora, manejan los hilos del poder y sus cómplices, he sentido la necesidad de expresar mi agradecimiento a quienes son los responsables inmediatos y directos de mi situación.

Gracias jueces porque he podido asumir que a mis 65 años sigo manteniendo toda la fuerza y determinación para sostener mis convicciones y pelear por ellas. Esta prisión es para mí otro destino militar desde donde debo continuar sirviendo a mi Patria.

Gracias por permitirme comprobar en los hechos y en un momento de crisis, el temple, coraje, voluntad, espíritu de sacrificio y amor de mi familia. Me llena de orgullo la actitud de mis hijas y yernos que, desde cada uno de sus lugares, y superando el dolor, están mostrando todas sus fuerzas para trabajar sin descanso haciendo visible la ignominiosa situación de los presos políticos del régimen.

Gracias por hacer que mis amados nietos me demuestren, cada vez que nuestra separación obligada lo permite, todo el amor que sienten por mí. Parecería que a pesar de sus 3 años de edad comprendieran la injusticia que sufre su abuelo y entonces redoblan sus muestras de cariño.

Gracias Jueces por hacer que mis amigos de siempre me manifiesten su solidaridad, apoyo y afecto a mi esposa y a mí. Y gracias también por permitir que queden en evidencia aquellos que no deberán merecer la categoría de tales.

Gracias jueces por haber hecho posible comprender con vuestras actitudes que se puede ocupar cargos de inmenso valor institucional pero carecer de los valores morales y espirituales imprescindibles para ejercerlos. Como testimonio de mi agradecimiento me permito recordarles algunas cualidades en caso de que se hayan olvidado:

Honestidad.

Valor.

Independencia de Juicio.

Ecuanimidad.

Memoria Imparcial.

Respeto por si mismo y por las Leyes.

Vergüenza.

Gracias por permitirnos a mi esposa y a mí renovar y demostrarnos diariamente el amor que nos tenemos desde hace más de 40 años. Gracias por hacernos recordar que hemos pasado juntos, en familia, momentos muy felices pero también algunos muy duros y difíciles. Esto nos posibilita convencernos que así como superamos estos últimos, con la misma voluntad y determinación superaremos los actuales y saldremos con mayor unión y fortaleza. Gracias también porque me han permitido comprobar la inmensa capacidad de mi esposa para cargarse al hombro todas las obligaciones y responsabilidades laborales, sociales y profesionales de ambos con gran fuerza y efectividad.

Gracias jueces porque pude recibir la solidaridad que me brindan mis compañeros presos políticos y comprobar la valentía y determinación que demuestran luego de soportar largo tiempo la privación de la libertad, algunos por más de 10 años y hasta 15, sin sentencia definitiva.

Gracias por permitirme ver, una vez más, como a medida que se descascara el poder de turno, los eternos opinadores van mudando habilidosamente su discurso para posicionarse favorablemente frente a los nuevos vientos. Seguramente y más temprano que tarde quizás, volvamos a contar con la “opinión pública” favorable, aquella que hace casi 40 años nos llevó a enfrentar el flagelo del Terrorismo.

Gracias jueces porque podré ser testigo privilegiado de la voltereta judicial que por ahora tibia y parcialmente ha comenzado pero que seguramente se incrementará en consonancia con la progresiva decadencia del poder que aún los condiciona.

Finalmente gracias jueces porque el cambio que significó pasar injustamente de ser un hombre libre a ser un preso político de un día para el otro, también me permite comprobar que el mundo gira e indefectiblemente seguirá girando. Por eso me guardo un agradecimiento que prontamente haré llegar a “vuestras señorías” en la oportunidad que vengan a relevarnos a los “presos políticos” en nuestro encierro en Marcos Paz.
¡Será Justicia!

Alberto J. Crinigan
Preso Político Argentino

 

«Confieso que he vivido: Poetización de un texto corto de Pablo Neruda» por Enrique Germán Martínez marino poeta

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Confesión de Pablo Neruda.
Poetizada por  Enrique Germán Martínez.

De la vida no quiero mucho
ni ya más de lo que logré.
Un amor, varios poemas,
desesperada una canción vieja,
y una ventana mirando al west.
De aquello que no he logrado
solo, tan solo quiero saber,
que varias veces lo he intentado,
pero la suerte se dio al revés.
Más tuve todo lo que he podido
 y aun más de lo que querré.
Para qué atesorar tantas cosas…
¡de comunista reprobaré!
Amé todo lo que valía
y el resto todo lo descarté,
son mis ideas viven en mi alma,
no se las firmo ni declamaré.
Perdí aquello que no fue mío
y que con gusto también gocé.
Pero es justicia que no sea mío,
me lo han quitado…
¡y ya no lo es!

13 de mayo de 2016

Presentación del libro Antología «Alquimia en el telar de las Palabras».

 

Durante muchos años en la Marina fui señalado como alguien que “tiene buena pluma” o como me calificaron en la Escuela de Guerra en España “Pico de Oro”. No representaba ventaja o mérito alguno, pero  mi pluma fue esclavizada sistemáticamente para escribir discursos, notas, informes, memorándums o revisar notas escritas por otros. Como decía un apreciado jefe, para pasar el cepillo del carpintero a sus escritos oficiales y porqué no para explicar a veces cosas inexplicables, en las que necesitaba la ayuda de todos mis duendes elfos y hados.

Cada tanto tomaba aire en letras más inspiradas y lograba algo como la Oda a la Fragata Libertad o los poemas gauchescos con que, en un pobre intento de imitar al personaje de José Hernández, relataba a mis compañeros las alternativas de mi estancia de tres años en Washington.

Hace poco más de un año y medio, empecé a hacerlo en forma muy ocasional, con cartas de lectores a distintos diarios y luego ante la falta de interés de estos en casi todos mis intentos, comencé a escribir mis primeros artículos de opinión para los amigos de mi perfil de Facebook (no más de 30 o 40). Como una cosa trae la otra, aquella inclinación de antaño resucitó un día y estalló  en forma de poesías que se multiplicaban inexplicablemente ya que daban lugar a alentadores comentarios que me obligaban a seguir.

Llegué a reirme cuando algunos amigos me suponían un verdadero autor. Poco tiempo después comezaron mis sorpresas cuando leía los comentarios de mis poesías en un sitio literario con membresía por invitación. Sorpresa que llegó a la incredulidad cuando en dos oportunidades se publicaron mis poesías en sendas antologías en España. Y la incredulidad quedó perpleja cuando me invitaron a participar en la Séptima edición de la Antología “Alquimia en el Telar de las Palabras” en la que se pueden leer cinco poemas de mi autoría y una más que le obsequié a la Directora de la Antología, en los agradecimientos.

A los que me apoyaron durante el camino, leen mis letras o simplemente están próximos en el afecto les doy las gracias por contribuir a este día inolvidable de mi vida.

 

Memorias de un Veterano: Documentos gráficos y fotógraficos.

 

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Imágenes:  Crucero ARA «General Belgrano». Sobres con correspondencia remitidos a mi nombre al Destructor ARA «Piedrabuena». Destructor ARA «Piedrabuena» en navegacion, su Dotación completa, y Plana Mayor, que se encargaría del rescate de los naúfragos.

Fotografías personales del rescate de las balsas del Crucero ARA  «Gral. Belgrano». Pieza de museo: Vale de la cantina de oficiales de un Guardiamarina encontrado al cambiarse de ropa. Documentos oficiales de Guerra. Cálculos de deriva de balsas. Listado de sobrevivientes por balsas.

Destructor ARA «Piedrabuena» reabasteciendose en Ushuaia, Plana Mayor en Ushuaia.

Memorias de un Veterano de Guerra III: «VEO UNA BALSA».

HOMENAJE DE  “AMIGOS DE LA FRAGATA ARA LIBERTAD” AL CRUCERO GENERAL BELGRANO, A SUS TRIPULANTES, FAMILIARES  Y A SUS CAÍDOS EN COMBATE.


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Crucero ARA «General Belgrano»
veo una balsa
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LOS HECHOS:

2 de mayo de 1982, la hora 1601. El crucero liviano ARA”GENERAL BELGRANO”, ex USS “PHOENIX” botado en 1937 y que había sobrevivido al ataque japonés en Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, sucumbió durante la Guerra de Malvinas ya que su antigua estructura no resistió el ataque proveniente del submarino nuclear HMS “CONQUEROR”, que disparó una salva de al menos tres torpedos de los cuales dos hicieron impacto en el casco de la nave.Su lema grabado en letras de bronce en el escudo heráldico fue honrado en todo su significado “Irse a pique antes que rendir el pabellón”.Pese a los denodados esfuerzos de los grupos de Control de Averías, las inundaciones se tornaron incontrolables y aproximadamente a las 1612, con la escora del buque en 15 grados y en aumento, la tripulación recibió la orden de cubrir sus puestos de abandono. Las condiciones de viento eran entre 30 y 40 nudos, el estado del mar 4/5 y la temperatura del agua de mar de 1 grado centígrado.El comandante CN Héctor E. BONZO, demoró cuanto pudo el abandono para lograr que los heridos fueran atendidos y preparados lo mejor posible antes de embarcar en las balsas salvavidas. También para distribuir los tripulantes por balsa dado que se habían producido muchas bajas y en la soledad de las balsas el apoyo muto es fundamental para la supervivencia. Los grupos de rescate trabajaron denodadamente extrayendo heridos desde las cubiertas bajas y los oficiales de la Plana Mayor garantizaron el control y el orden antes y durante el abandono del buque.A las 1623, ya con 20 grados de escora a babor, el Comandante ordena abandonar el crucero siguiendo el procedimiento establecido de saltar sobre el techo de las balsas o utilizando redes de abandono según fuera la banda de abandono. A las 1630 la escora ya era de 30 grados.A las 1645, todo el personal que había sobrevivido había abandonado el buque. En esas circunstancias y como último hombre, abandona el Comandante, arrojándose al mar y nadando hasta la balsa más próxima.A las 1701, el crucero ARA “GENERAL BELGRANO” desaparece de la superficie.-Tripulantes: 1083
-Bajas 323
-Sobrevivientes 770Luego del hundimiento, las balsas comenzaron a atarse entre si, por si mismas, o con la ayuda de los botes neumáticos, con el concepto de formar un campo de balsas para facilitar la localización posterior. No obstante, al poco tiempo y dadas las condiciones de la marejada existente comenzaron a sufrir golpes tan violentos que amenazaban con dañar los flotadores por lo que se decidió cortar dichos cabos y dejar que se dispersaran.
Durante la noche el temporal continuó en aumento, alcanzado vientos de 60 nudos y olas de casi nueve metros.
El movimiento de las balsas produjo un gran cansancio muscular que determinó que los mayores sufrimientos de los sobrevivientes fueron el frio, los mareos y el agotamiento físico.
No se observó ningún caso de indisciplina ni agresividad. El liderazgo a bordo de las balsas fue ejercido por los líderes formales. Los sobrevivientes coincidieron que canciones y rezos en conjunto contribuyeron en gran medida, a mantener la moral alta.El mismo 2 de mayo, y ante la certeza del hundimiento, la Armada Argentina, inició las operaciones de búsqueda y rescate. A tal fin, destacó cuatro aeronaves de exploración y cuatro unidades de superficie, que incluían un buque hospital. A las 0910 hs del 3 de mayo, una de las aeronaves observó una gran mancha de petróleo y posteriormente objetos flotantes. De acuerdo a los cálculos que consideraban el efecto viento/ corriente, la posición era coherente con una deriva al rumbo 160 velocidad 1.5 Ns, desde el punto de hundimiento.A las 1000 hs los buques de rescate adoptan una formación de línea de frente con una separación de cinco millas entre unidades, sobre un rumbo coincidente con el vector viento/corriente (SSE) y con origen en la posición de los objetos avistados por el avión explorador.A las 1315 se avistan las primeras balsas y se inicia el rescate de los sobrevivientes. Al día siguiente, a las 1250 hs se localiza la última balsa pero sus ocupantes no habían resistido la prolongada espera. La operación de búsqueda y rescate se dio por finalizada el dia 7 de mayo a 2235 hs.


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MI RELATO:

Esta es la crónica fría, como el mar en la zona del naufragio y desapasionada, si no hubiera sido testigo presencial de aquella jornada.

Era teniente de navío, 31 años de edad, casado y con dos hijos de 7 y 6 años de edad, me desempeñaba como Jefe de Operaciones del Destructor ARA PIEDRABUENA, que desde el instante en que el Crucero queda fuera de combate asume el rol de Comandante en la escena de la acción.

Es imposible describir la responsabilidad que me oprimía el alma al sentirme uno de los responsables directos de la localización de las balsas con las cuales, en las maniiobras de evasión y contramedidas antitorpedos posteriores al ataque, así como por la caída de la noche y el mal tiempo reinante, habíamos perdido todo contacto.

Desde la desaparición del eco radar del Crucero en las pantallas de nuestro radar de superficie, hasta la localización del primer rastro de un naufragio al día siguiente al mediodía, puedo contar cada segundo, como los que en toda mi vida he dedicado con mayor intensidad a ayudar a otras personas, que las imaginaba sufriendo indescriptibles circunstancias físicas y espirituales. Y estaba en lo cierto.
Durante toda la noche repetimos los cálculos de deriva de las balsas, con todas las variables posibles, suponiéndolas con diferentes cantidades de tripulantes y por ende con diferentes calados y superficies expuestas al viento, así éstas comenzaron a mostrarnos un área cada vez más grande donde las balsas estarían muy dispersas, lo cual por un lado facilitaría su localización pero por otro harían mucho más lento y costoso en vidas el rescate.

Nada jugaba a favor, el viento no había sido constante en dirección e intensidad los días previos, por lo cual las corrientes en la superficie eran difíciles de calcular. Durante la noche había soplado con intensidad de temporal fuerte y había generado un estado de mar tan violento que en una de las inmersiones de la proa, bajo la ola gigante que nos embistió, sumergió nuestro buque hasta el mamparo del puente de mando y el choque con el mar fue tan violento que se produjeron flexiones permanentes en la estructura más fuerte del buque, es decir en su armazón.
Flexionó puntales, baos y cuadernas, es decir el esqueleto del buque. No sólo eso, el impacto furioso del mar desencajó una torre de la artillería 5 pulgadas de la batería proel es decir una masa de acero de varias toneladas, sacándola de su base de giro y dejándola condenada e inservible por el resto de la corta vida que tuvo el Destructor PIEDRABUENA.

Aún así a la medianoche, con todas nuestras luces y reflectores encendidos, a la mínima velocidad de gobierno, haciendo sonar nuestra sirena y emitiendo con el sonar en modo de búsqueda para disuadir la aproximación de un hipotético submarino, navegamos peligosamemte durante un tiempo considerable en el área del “punto dato”, es decir donde según el cálculo de ese momento nos indicaba que podían haber derivado las balsas salvavidas. Tal era el viento y las corrientes supuestas que ya estábamos a 30 millas del lugar del naufragio. Pero no vimos ni el más mínimo rastro de un naufragio en la impenetrable oscuridad del Atlántico Sur.

A partir de ese momento la incertidumbre sobre las reales posibilidades de un abandono razonablemente exitoso en orden comenzó a minar de dudas nuestras esperanzas, las cuales estaban puestas fundamentalmente en el adiestramiento de los marinos del Crucero y en el mantenimiento del orden y la disciplina en el momento más crítico del abandono, siempre que la velocidad del hundimiento se los hubiera permitido.

Es imposible relatar cada segundo de una noche de angustia y trabajo recalculando todas y cada una de las variables que podían aumentar o disminuir la velocidad de deriva de las balsas y su dirección en función de la meteorología pasada y presente. Fue una noche eterna de vigilia, en la cual nadie pensó en uno mismo. Hasta que llegó la madrugada aún con olas de más de 5 metros de altura y viento de temporal, que daba lugar a una temperatura insoportablemente gélida en el exterior del buque, circunstancias en que supuestamente luchaban por su vidas nuestros camaradas.

Un obstáculo más nos llenó de congoja cuando al amanecer, una densa niebla impedía a las aeronaves de búsqueda ver la superficie del mar, en la cual aunque furiosamente encrespada, se tenían que ver los techos color naranja de las balsas salvavidas, en caso que la distancia de avistaje fuera adecuada.

A las 0910 entre los jirones de niebla una aeronave alcanza a divisar una gran mancha de combustible en la superficie y algunos despojos, tendidos en la dirección del viento. Nuevamente frenéticos recálculos nos dieron una posición no muy diferente a la que ya suponíamos, e inmediatamente ambos buques se lanzaron, adoptando un esquema de búsqueda en dirección al punto donde interceptaríamos a las balsas que hubieran sobrevivido al naufragio, a la máxima velocidad compatible con la preservación de la integridad y seguridad de los navíos.

A las 1315 ya en la zona de mayor probabilidad de avistaje, las aeronaves se encontraban efectuando una búsqueda expandida en espiral, cuando en el circuito de control y coordinación entre las aeronaves y los destructores ARA BOUCHARD Y ARA PIEDRABUENA, se escuchó una frase proveniente del piloto de la aeronave que cada uno recordará de por vida y quedará impresa en su alma según fueran sus sentimientos y emociones: “Veo una balsa,…. No, varias balsas!…. Rectifico, se avistan muchas balsas! Gritó eufórico el piloto…

Ambos destructores, a los que se sumaron luego el Aviso ARA GURRUCHAGA y más tarde el Buque Polar ARA BAHÍA PARAISO y el Buque de la Armada de Chile PILOTO PARDO, rescataron 770 sobrevivientes, en un hecho sin precedentes en cuanto a la pérdida de vidas en un acto de guerra de semejantes características, cuya dimensión es abrumadora, pero pudo haber sido mucho peor de no haber sido por la calidad profesional y humana y el adiestramiento y arrojo del personal de la Armada Argentina.
A esos camaradas que permanecen en su último puesto de guardia, custodiando el pabellón nacional de su navío allá en las profundidades del mar, Dios y la Patria les concedan el honor y la gloria eterna. Para ellos mi emocionado recuerdo, agradecimiento por su valor en todas las circunstancias que les tocó vivir y por su entrega incondicional al servicio.
A los que sobrevivieron, pese al duro castigo recibido durante sus interminables horas en las balsas, con la incertidumbre más absoluta de lo que estaba ocurriendo, mi admiración y satisfacción por haber contribuido a rescatarlos del mar enfurecido y que hayan regresado íntegros y seguros a sus hogares y sus afectos.
A todos los veteranos que regresamos a casa, cualquiera haya sido nuestro grado de participación, nos cabe el deber de resaltar los actos de heroísmo de quienes cayeron en la batalla y dar nuestro testimonio de que se combatió con valor, profesionalismo y orgullo patriótico.
El hundimiento del Crucero Belgrano «no fue un crimen», sino un acto de guerra, No éramos víctimas, sino combatientes y no fuimos «los chicos de la guerra», esa patética imagen llorosa, adolescente y sufriente con la que muchos nos quisieron caracterizar.
Éramos verdaderos combatientes, sujetos a las leyes de la guerra, orgullosos de nuestro uniforme, de nuestra bandera y de nuestro destino. Si pasamos privaciones o padecimientos sabíamos que las guerras se caracterizan por esas alternativas y éramos suficientemente fuertes y adiestrados para sobrellevarlos.
Pero también sabíamos que esos padecimientos no eran nada comparados con la certeza de que el oponente tenía, al igual que nosotros, la firme determinación de quebrar la voluntad de lucha de nuestras fuerzas armadas por medio del daño.
Que la Patria no olvide a sus militares, profesionales o reclutados, que fueron a defenderla en combaten. Sería de indigna bajeza atribuirles la menor relación con la situación política del país en aquellos tiempos. Sería también una ofensa a los jóvenes que se entregaron a la batalla desigual con valor y patriotismo y una afrenta a la dignidad de sus Instituciones fundacionales, en las cuales se forjaron y prepararon para ir a la guerra: las Fuerzas Armadas de la Nación.

Clte.(R) Enrique Germán Martínez, Vet. de Guerra 8521622.


Una opinión personal e intrascendente: ¿POR QUÉ LA FRAGATA LIBERTAD ES UN SÍMBOLO?

¿Por qué la Fragata Libertad es un símbolo?

«Una oda al glorioso buque que lleva consigo nuestra historia y nuestro espíritu.»

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Embarqué por primera vez en este buque, de la mano de mi padre (que era el Comandante) cuando tenía trece años. Al llegar a la toldilla miré hacia arriba y a través de la jarcia no sé si vi el sol o era Dios. Pero se me ocurrió una sola palabra para describirlo: «glorioso». Es un buque «glorioso».

«Yo quiero ser como mi papá». Creo que éste fue un anhelo secreto al cual le dediqué, quizás sin saberlo, todos los esfuerzos de mi vida profesional. Y hoy, aquí parado sobre un montón de años, se me ocurre pensar que Dios me escuchó de tan insistente que fui.

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La Fragata Libertad, un símbolo de orgullo y tradición

Por eso estoy eternamente agradecido a la Providencia y a la Armada por la distinción de haber ejercido el comando de la Fragata Libertad, treinta y tres años después que mi padre. Y hubiera querido que él viera este homenaje al buque de nuestros sueños, en el que todos mis sentimientos quedaron hechos poesía y marcha «Blancas velas en el viento», de la cual solo espero que las jóvenes voces de los marinos argentinos echen a volar sus cuartetas al viento en mares lejanos bajo los colores del Pabellón Nacional, con la bella música compuesta por Stella Maris Fernández Iglesia.

Quizás el cielo sin nubes el día del estreno fue a pedido de él para que nada se interpusiera entre el canto y el cielo…

Fragata Libertad al atardecer

La majestuosidad de la Fragata Libertad al atardecer

La Fragata Libertad es la rúbrica de la Armada Argentina. Y también es un símbolo de la Nación, porque con sólo mirar su arboladura nos recuerda el inolvidable batallar del almirante Brown, en Arroyo de la China derrotado pero heroico, Martín García y Montevideo y todas las campañas posteriores, en las cuales las palabras como: patriotismo, velas, cañones, jarcias y coraje se conjugaban todas juntas en una sola frase.

La Fragata Libertad es un símbolo porque representa a los argentinos, civiles y militares, que miran hacia el mar y comprenden con responsabilidad el inmenso valor de este patrimonio que nos corresponde custodiar para nosotros y las generaciones futuras.

Detalle de la Fragata Libertad

Un detalle que guarda años de historia y tradición

Sea eso nuestro buque. Un símbolo que nos une, nos solidariza y nos hermana como ciudadanos, para avanzar juntos hacia un destino trascendente.

MEMORIAS DE UN VETERANO: 2 de Abril en dos capítulos. por Enrique Germán Martínez marino poeta

Fotografías: Vista satelital de las Islas Malvinas. Plana Mayor del Destructor ARA «PIEDRABUENA», y este en navegación.

«UN CAPÍTULO ÉPICO»

El 25 de marzo de 1982 La Fuerza de Tareas Anfibia 40, estaba integrada por el Portaaviones ARA 25 de Mayo, los destructores ARA Hércules, ARA Santísima Trinidad, ARA Py, ARA Seguí, ARA Piedrabuena y ARA Bouchard;  además de las corbetas ARA Drummond y ARA Granville. Como núcleo logístico de la Fuerza se encontraban el B.D.T. ARA Cabo San Antonio y el Rompehielos ARA Almirante Irízar, actuando en forma independiente el submarino ARA Santa Fe.
La Fuerza transportaba aeronaves de la 1ra y de la 2da Escuadrilla a Aeronaval de Helicópteros, fuerzas de los Batallones de Infantería de Marina Nº 2, de Vehículos Anfibios, de Servicios, de las Agrupaciones de Buzos Tácticos y de Comandos Anfibios, del Destacamento Naval Playa y del Regimiento de Infantería de Ejército Nº 25.
Entre los días 28 al 30 de marzo de 1982 se llevó a cabo un desembarco en Puerto Argentino, en las islas Malvinas. El destructor ARA Piedrabuena, en el que me desempeñaba como Jefe de Operaciones con el grado de Teniente de Navío y una edad de 31 años, formaba parte de una cortina antisubmarina para proteger desde la distancia considerada más adecuada, al núcleo de buques capitales que participaban activamente en el desembarco del personal y material.
Tras un breve lucha, las fuerzas argentinas dominaron la situación en toda la geografía involucrada y la operación “ROSARIO” logró rendir la guarnición local, cumpliendo con el objetivo de recuperar las islas, produciéndose bajas sólo en las fuerzas argentinas.
Luego del exitoso desembarco y asegurados todos los objetivos estratégicos mi unidad, el Destructor ARA Piedrabuena, fue en un primer momento destacado a fondear a Bahía de la Anunciación, una pequeña caleta situada al norte de Puerto Argentino a la espera de nuevas órdenes.
Durante las siguientes horas las noticias que llegaban de Londres y Buenos Aires se sucedían cambiantes a la velocidad del rayo. Hoy tras el paso de los años y habiendo conocido por libros y otras publicaciones muchos más detalles que los que conocíamos en aquel momento, creo casi con seguridad que los gobiernos involucrados no demostraron verdadera intención de dar una solución pacífica a la controversia y que la épica recuperación de las islas por parte de sus fuerzas militares o el mantenimiento de la ocupación en el otro caso, serían utilizadas probablemente para asegurar resultados electorales o de imagen favorables.
No duró mucho el descanso del fondeo en esa bahía de aguas frías, tranquilas y transparentes. Junto con el resto de la flota, mi buque, el Destructor ARA Piedrabuena; fue destacado de regreso a la Base Naval de Puerto Belgrano a reabastecerse al 100% de su munición de combate, de víveres y refuerzos de repuestos y de personal, para enfrentar una posiblemente larga campaña en el mar y contener a la flota oponente, que a una inexplicable baja velocidad se concentraba desde todos los rincones de Europa, con modernos y abundantes pertrechos, comparativamente muy superiores a nuestras capacidades en algunos aspectos y se dirigía hacia el hemisferio sur.
La estadía en Puerto Belgrano mientras el buque era alistado al grado máximo de su capacidad de combate duró cinco días que casualmente coincidieron con la Semana Santa, por lo que ambas situaciones conjugadas en un mismo momento, dieron lugar a profundas reflexiones y fuertes sentimientos.
Para muchos sus temores se transformaron en realidad y partieron para siempre. A esos camaradas que permanecen en su último puesto de guardia, Dios y la Patria les concedan el honor y la gloria eterna. Para ellos mi emocionado recuerdo, agradecimiento y admiración por su valor en todas las circunstancias que les tocó vivir y por su entrega incondicional al servicio.

A las autoridades de ambos países que al parecer, por simétricos motivos, no pudieron llegar a un acuerdo pacífico, si así fuera, que el juicio de la historia caiga sobre ellos con todo el rigor que merecen.
A los veteranos que regresamos a casa nos cabe el deber de resaltar los actos de heroísmo de quienes cayeron en la batalla y dar nuestro testimonio de que se combatió con valor, profesionalismo y orgullo patriótico.

No éramos «los chicos de la guerra» esa patética imagen llorosa, adolescente y sufriente con la que muchos nos quisieron caracterizar, ni tampoco fuimos víctimas de nada ni de nadie. Éramos combatientes, sujetos a las leyes de la guerra, orgullosos de nuestro uniforme y de nuestra bandera. Si pasamos algunas privaciones y padecimientos sabíamos que las guerras se caracterizan por esas alternativas.
Pero también sabíamos que esos padecimientos no eran nada comparadas con la certeza de que el oponente tenía, al igual que nosotros, la firme determinación de quebrar nuestra voluntad de lucha por medio del daño.

Que la Patria no olvide a sus militares, ya sea profesionales o reclutados, que fueron a defenderla en combate confundiéndolos a ellos con el nivel de decisión política de aquellos tiempos. Sería una ofensa a los jóvenes que se entregaron a la batalla desigual con valor y patriotismo y una afrenta a la dignidad de sus Instituciones en las cuales se forjaron y prepararon para ir a la guerra: las Fuerzas Armadas de la Nación.

Enrique Germán Martínez (h)
Veterano de Guerra Nro. 8521622

RECUERDOS DE UN VETERANO: 2 de Abril en dos capítulos. por Enrique Germán Martínez marino poeta

Fotografía: Plana Mayor y Dotación del Destructor ARA «PIEDRABUENA»

Capítulo 1:   “Un hecho personal e intrascendente”

Homenaje a los que no regresaron.

Ya ese año había comenzado con ciertas complicaciones de carácter internacional a consecuencia del accionar de un chatarrero de apellido Davidoff, quien fué autorizado por el gobierno Argentino a desmantelar las antiquísimas instalaciones de la estación ballenera de Gritviken en las Islas Georgias, hecho que causó disgusto al gobierno británico por la discrecionalidad inconsulta de la Argentina y la clara demostración de ejercicio de la soberanía al izar en ceremonia el pabellón argentino que presidiría el accionar de los obreros civiles.

En 4 de marzo había sido mi cumpleaños número 31,  y como el dia 24 de marzo se casaba mi hermana menor en Buenos Aires, tenía pensado una fugaz escapada  para poder estar presente en ese evento familiar de enorme magnitud, ya que sus tres hermanos mayores  estábamos casados.

Nunca, pero nunca, pasó por mi mente la posibilidad de lo que ocurriría y que me impediría asistir al casamiento de mi hermana; cuando el 14 de marzo me mandó llamar el Comandante, capitán de fragata Grassi, y me dijo: –  Venga a tierra conmigo que quiero hablar con usted.

En circunstancias como esa uno hace un rápido “examen de conciencia de las últimas 48 horas tratando de encontrar el error o el olvido por el cuál seria reconvenido. En los dos o tres minutos que tardamos en llegar a tierra encontré algunas cosas de que arrepentirme pero no eran graves en lo profesional, por lo que lo miré al comandante con cara de: “¿que esta pasando…?»

Con muy poco detalle  me dijo algo que me significó la más grande e inesperada sorpresa de mi vida.

Sin preámbulo me informó que iba a conocer un alto secreto militar y que por tal debía preservarlo hasta las últimas consecuencias, que sólo lo conocían el nivel de gobierno y algunas personas más, las imprescindibles, y con las únicas dos personas que tocaría el tema eran él y el teniente de navío Alejandro Castrilli -amigo desde la adolescencia- con quien debía llegar a cabo mi tarea.

Luego de recordarme que quedaba sometido a las normativas legales del secreto militar y cundo mis ojos estaban ya grandes y redondos como nunca antes me dijo: – En pocos días mas, la Argentina  por medio de sus Fuerzas Armadas va a recuperar la Islas Malvinas, las Georgias y Sándwich del Sur. Usted y el teniente Castrilli han sido seleccionados por los comandantes de destructores, que estamos preparando el plan de operaciones, para confeccionar un plan de comunicaciones, que deben tener listo en no más de 48 horas.

– ¿Tiene alguna duda?- me preguntó. Pero no esperó mi respuesta, mi cara de desconcierto lo decía todo. No había nadie cerca, nadie había escuchado y a nadie le llamaría la atención que un teniente Jefe de Operaciones de un destructor de la Primera División hablara con su comandante mientras caminaba hacia su auto para dirigirse al Comando de la Flota De Mar.

Cuando arrancó su auto bajó la ventanilla (era todo un caballero) y me dijo: – Tienen un lugar discreto para trabajar, el teniente Castrilli se lo va a decir.

Solo recordaré tres cosas a nivel personal. La primera fue la dificultad de hacer entender a mi familia que no iría al casamiento de mi hermana. No lo entendieron ni aceptaron, hasta que leyeron los titulares de los diarios del 3 de abril. Dicen que mi hermana y mi padre pasaron rápidamente de la ofuscación al orgullo por tener un hijo y/o hermano que había  tomado parte de esta histórica gesta. Aunque ya miraban con preocupación los densos nubarrones que auguraban un horizonte de conflicto y vidas perdidas.

Otra curiosa situación que quisiera relatar es cuan difícil es conocer un secreto de tal magnitud, que va a afectar y eventualmente cambiar las vidas de tantas personas y no poder decirselo a nadie.

Mi esposa, prudente como siempre, habrá supuesto que algo me preocupaba pero no me lo preguntó. Conociendo su hermética disciplina me permití decirle en el imstante antes de la partida, sin romper ninguna ley de secreto militar: – Haceme un favor, guardame todos los diarios desde mañana hasta que vuelva…. No hubo repreguntas, un beso, subi la planchada.

Y zarpamos hacia un hecho histórico que en su nivel de decisión político podrá ser cuestionado o alabado. Nosotros, muy lejos de esas decisiones, a nuestros 30 años zarpábamos hacia la recupearación de la Islas Malvinas, aunque muy pocos lo sabian y solo se enterarian a la mañana siguiente.

Continuará…

(el autor, en el Destructor ARA «PIEDRABUENA» es el tercero desde la derecha  en primera fila, en 1982)